sábado, 15 de diciembre de 2012

Poema: 'A un niño desconocido'


Tú, que eres soplo de aire
o carne enamorada,
que te columpias
en las cuerdas del vacío;
tú, que eres un milagro
en el diván de la noche,
cuando más cerca estás
de la cuerda y su guitarra.
Vendaval de hojas secas,
la carne fría se derrumba
en la sirena de las olas,
buscándote, buscándote,
dedal de silbidos silenciados
en tu cajita de madera.
¿Sigues en tu sueño?
Un rumbo sin amargura
te recorre el rostro,
como dos espadas afiladas;
tú que eres, solo eso,
el dolor en penumbra,
los labios como astillas de agua,
según escarbo en la tierra
y entierro mis ojos
y no se puede gritar más alto
porque los espejos se rompen,
tu rostro se rompe,
tu carne enamorada,
tus manos frías.
Qué soy yo sin tu latido,
qué ferviente tristeza
sin grilletes,
una caja de zapatos
sin zapatos;
y estos ojos que no ven,
y este temblor en cada pregunta,
y este esqueje de los vientos
en la percha de los días
porque, hoy,
nunca seré más que hoy:
sin voz, sin destino, sin nada,
mientras abrazo tu cuerpo
como un cántaro roto.

Poema: 'El profesor'

Algunos días me escucháis:
los fonemas, los morfemas,
el sintagma nominal.
Algunos días me escucháis,
melancolía de lluvia
tras los cristales,
y los rostros se vuelven
más profundos y mi voz
paloma decapitada
hasta que suena el timbre.

Algunos días me escucháis:
las sílabas, los diptongos,
un poema leído en voz alta;
y nuestras miradas se tocan
y somos esencia y calláis.
Algunos días me conmueve
la misma melancolía,
cuando los cuadernos duermen
en las carteras,
cuando la pizarra se llena
de signos incomprensibles.
Algunos días yo también escribo 
notas y veo dos cuerpos besándose
entre clase y clase
cuando nadie parece comprender.
Levántate:
algunos días yo también escucho;
algunos días, hace tiempo,
quise esconderme bajo el pupitre,
cuando tenía que elegir
entre la vida –dos contornos
humeantes de amor- o el sueño
-dos sombras de ceniza-.
Cuando el mundo se acababa
en aquellos labios,
cuando no había más que tu nombre,
también me hablaban de fonemas,
morfemas, del sintagma nominal.
Ahora comprendo:
nombrarte y ser temblor
en la despedida.


Poema: 'El sueño del vigilante'


Velabas las noches
con un libro en las manos,
la radio siempre cerca,
mientras el frío hacía crujir
los cristales que resistían la helada
en un festival de sonidos a punto
de astillarse.
Fueron dos años, dos meses
y no sé cuántos días.
Llevabas la cuenta porque eras
demasiado joven y cada jornada
arañada al calendario suponía
un riesgo hurtado a la alegría.
Las noches eran largas
y la soledad, que al principio
te inquietaba, se convirtió
en compañera inseparable.
Cuántos sueños soñaste
en duermevela, mientras llegaba
la hora del nuevo día;
cuántas hojas manchaste
de palabras que, leídas hoy,
te causan cierto rubor infantil,
aunque conserven algo de verdad
en su fondo.
Hasta un poeta con nombre y libro,
que tú creías figuras mitológicas,
compartió contigo algunas madrugadas
y te dedicó versos hoy perdidos.
Diecinueve años. La misma semilla
pero distinto sabor.
Algunas noches fijabas la mirada
en el teléfono y esperabas que alguien
rompiera la madrugada con su voz.
Aquella vida acabó,
sombras humanas hundidas
en su fracaso –como el tuyo-
que ni siquiera te llamaron amigo
en el quiebro de las casualidades.
Hoy, recuerdas aquello sin nostalgia;
solo ansías aquel silencio,
la soledad de tu jaula
de cristal, los ascensores
descargados en la planta baja.
Desde la azotea, la ciudad
era un sueño borroso
de coches y siluetas en las ventanas,
mientras seguías allí solo,
alegre entre tanta tristeza,
hasta de ti mismo incomprendido.
Difícil quitarse la máscara,
no decir una palabra más alta
que la otra, ser solo
entre los hombres.
Hoy, aún velas las noches,
aún recuerdas a aquel poeta
y sus versos olvidados;
y la eterna noche fría,
los camiones de reparto,
las parejas dándose el último beso
en el portal,
el metro de vuelta a casa,
un viaje larguísimo.
Y, en casa, soñar un segundo sueño,
que nadie me despierte,
que nadie moleste a aquel joven
que buscaba, sin conseguirlo,
detener el tiempo con una palabra.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Poema: 'No me cansan las palabras'

No me cansan las palabras,
su abatido diván crepuscular,
la oración perenne de la espera,
un buzo ciego en las profundidades
marinas.

De todas las maneras posibles,
escondidas bajo un cojín
o peinándose la tristeza,
no me resultan extrañas,
aunque se nieguen
a darme la mano
para cruzar un paso de cebra;
aunque se cojan una rabieta
en la calle y se tiren al suelo;
aunque regalen su calor a otro
menos meritorio que tu ausencia.

No me cansan, no,
porque somos, sin saberlo,
una esquirla robada
al pedernal de un lucernario,
una lapicero con la punta rota,
aire enamorado en sonámbula
entrega,
excusa para el silencio,
una manera de estar solo
-no solo lo dijeron Fernando Pessoa
o Eloy Sánchez Rosillo-
en el envés de la derrota.

He aquí mis palabras
cansadas, sin mano
que les niegue el poema,
enhebrando el ojal
del viento con la firmeza
de su dilatada ceniza.


Poema: 'Zoom'

Quería tomar un foto,
hacértela llegar
a través del móvil;
que vieras, por ejemplo,
qué bello es todo
sin nosotros,
qué fría la helada
de diciembre sobre el pinar
bordado de blancura.

Quería escribir un poema
que preñara esta tarde
de domingo
de silencio imperfecto
y conversaciones anodinas;
quería saber, por ejemplo,
por qué no tomé la foto,
por qué no llegó a tu móvil,
por qué la voluntad
es tan caprichosa;
por qué, aquella tarde
de domingo,
hace muchos años,
te besé sin remedio,
te hablé de Leopoldo
María Panero y su locura,
de estas palabras que me sobreviven
y solazan con un recuerdo
que ya no es mío ni tuyo.

Quería tomar una foto
hace unas horas,
esta misma mañana,
pero no he podido,
porque nada es cifra
del alma agradecida.
El poema era ese instante
de luces apagadas
y ausencia febril
en la alianza del pedernal
y su sombra.
Y, entretanto,
apareciste tú.

martes, 27 de noviembre de 2012

Poema: 'Frío'

Hace frío, mucho frío.
Las muchachas se ejercitan
al son de El lago de los cisnes.
Es la música una voluta de humo
que calienta el alma,
una alhaja de amaneceres dispersos,
un esguince del naciente día
con todas sus promesas
de primavera.

Hace frío, mucho frío.
Le has dado la mano.
dice ser padre de dos niños.
Les han cortado la luz,
ya no tienen agua caliente,
nada para comer.
¿En qué cama dormirán a estas horas?
¿En qué columpio sus sueños?

Hace frío, mucho frío.
Le has dado la mano,
fría como una derrota,
con la voz dulce de un país
ajeno.
Quizás no sea más que una pesadilla.
Las hojas rotas de los exámenes
cubriendo el suelo del otoño.
Mi hija descalza en clase
de música.

Hace frío, mucho frío.
Tenemos que hacer algo.
Una asamblea bajo la lluvia,
un crisol de manos firmes,
un recibo del gas
reclamando deudas pendientes.
El hombre se esfuerza en ser
hombre,
pero hace frío, mucho frío.
Suena un triángulo en clase,
es hora de ponerse el jersey.

Hace frío, mucho frío.
Quisiera decírtelo,
pero no puedo.
Luces apagadas,
una sonrisa hurtada
al perfil del deseo.
Abrigados,
tiritando,
sin poder cambiar el mundo,
hace frío, mucho frío.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad

El pasado 23 de noviembre, tuve el honor de participar, junto al colectivo de Autores Locales de Valdemoro, al que pertenezco, en el Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad, en el que muchos escritores de la localidad y el mismo público asistente leyeron textos propios y ajenos que convirtieron el acto en un emotivo encuentro de letraheridos. A continuación reproduzco el pequeño discurso que pronuncié al inicio del evento.

La palabra, hoy, ahora, siempre: un acto revolucionario. Defender la palabra es defender la verdad, su totalidad preñada de verdad. Como decía Machado:

¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. 
La tuya, guárdatela. 

Defender la palabra es defender al hombre. Como defendía Blas de Otero, Pido la paz y la palabra. La comunión de los hombres, mirar a los ojos de nuestros semejantes, solo puede entenderse con una explicación: el calor de las palabras.

Defender la palabra es morder el hueso de la realidad y de la materia. Los antiguos, con Platón y Aristóteles a la cabeza, discutieron y hasta se dieron zurriagazos sobre si los nombres provenían de las cosas, o aquel era pura convención entre los hombres. El móvil de la poesía, en gran parte de la segunda mitad del siglo XX, ha pretendido seguir la máxima de Juan Ramón, en un verso ya conocido: ‘Intelijencia', dame el nombre exacto de las cosas. La palabra sustituyendo a la cosa, la palabra convirtiéndose en la misma realidad; los poetas transformados en un Dios creador.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Poema: 'Un chelo en manos de mi hija'


Acaricias la crin del aire
como el arco dormido de la voz
del hombre.
Tus manos tocan las cuerdas,
el sonido en donoso esfuerzo
de penumbra y cristal.
La noche llena de espejos
mientras tocas. Lo abrazas.
Desconoces su secreto
como un amante desconoce
la carne triste de otro.
Eso nos basta para saber
que es verdad,
fiebre y arena,
temblor de agua en el cauce seco,
un chelo en manos de mi hija.
Retumba el frío descoyuntado,
cabalga despacio el inerme sonido.
Entre tú y yo
arena en los ojos,
lluvia delgada de la tristeza,
tan firme la nota ronca,
tan grave el sol
de tus dedos lastimados.
Fue ayer, recuérdalo.
Ajenos a ti y a mí,
confundidos
a la espera del silencio
y su sombra.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Poema: 'Me leen las palabras'


Me leen las palabras,
me pellizcan inquietas,
nerviosas, tristes,
con los dedos mordidos,
aún insomnes;
me hacen,
me erigen en soledad,
me zarandean,
me leen del revés,
me dicen que soy un libro
malo, prescindible,
sin otro propósito
que emparejar adobes
pobremente dispuestos,
como un tiempo sin tino
y sin presente,
como una piedra caída
en el agua,
como una mano de niño
que solo quiere ser mano
de niño.

Me leen las palabras,
me pellizcan y se ríen de mí.
Me dicen que no es verdad
que yo escriba,
me dicen que no es verdad
que yo ame,
me dicen que no es verdad
que exista una verdad.

Me leen las palabras,
me leen todos los libros
que no he leído,
me lee la helada,
los signos en su cifra
ignota.
Caracol o promesa,
bajo los tomos aún dormidos,
no eres más que página
en blanco,
adarve de la ceguera,
xilófono que ha perdido el eco,
dos palabras que se leen
en su extrañeza,
conjuro y candil
apagado del misterio.

Me leen las palabras.
Por mucho que quieras escribir,
no lo olvides:
son ellas las que se lavan
las manos,
las que se miran en el espejo,
las que dan un beso a tus hijas,
a tu mujer, por la mañana;
quienes ahora las miran con pudor
cuando parece demasiado tarde
para dormir.

Te leen.
Una vez lo soñaste.
Clamor de espigas apagadas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Poema: 'Tus manos, siempre tus manos'


Ahora, bajo el crisol de la noche,
un nombre tiembla en mis labios,
una luciérnaga de cristal y de sueño,
el apéndice de una derrota.
Solo, bajo la luminaria
de todas las mentiras,
para estar más cerca de ti,
para abrazarte más cerca de ti,
azogues mudos,
un lápiz mojado en la boca,
más allá del centro y su hueco,
más allá del hueco y su sombra,
más allá de la sombra y su contorno
de alfileres húmedos.

Adentro, en el punto mismo
donde todo se desvanece,
mientras soy, desconociéndote,
y no palpo sino el arado y su escombro,
el perfil del aire,
tu tierra fría arañada
en amaneceres sin dedal.

Te recuerdo ahora, padre,
te veo tras las lianas de este presente
que desconoce la mano y su reja,
el carro y la estirpe,
la hoz y el hierro oxidado.
Los ojos lluviosos,
el campo nívea espera.
Tus manos, siempre tus manos,
desnudando la helada.
Tus manos, siempre tus manos,
el rumor de aquella caracola
que enhebra esta luz detenida,
este duelo sin rostro,
esta ausencia por desasirte
de la campana y su melena.
Tus manos. Siempre.
Tus manos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Lecturas: 'Hamburguesas', de Fernando Martín Pescador


Retrato de la sociedad estadounidense desde abajo, de lo ínfimo a lo más ínfimo, a través de la mirada de un profesor de español -trasunto del autor-. Novela admirable por el pulso atemperado de la narración, de ritmo rápido, sintaxis delgada, ironía distanciada, compasión cervantina. Estructura de plano-secuencia. Flashes que recuerdan al mensaje publicitario. Frases destiladas hasta eliminar cualquier adjetivo superfluo. El autor, un paso atrás para atisbar el ridículo del drama. Perdonen la tristeza. Las clases sociales, los profesores, las envidias, las pesadumbres, los fracasos, las rutinas, las castas. Darwin en el siglo XXI. El éxito de todos los fracasos. La prosa, ¿o todo es una greguería? Literatura posmoderna para hablar de la posmodernidad. Los dioses han caído. Ni las hamburguesas llevan ketchup. Que pase el siguiente.


Poema: 'Breve apunte de un poema'


No soy nada sin tu mano de nieve,
sin tu voz que acuna las alondras,
sin la estrella distante de un verso quebrado.

No soy nada sin el tiempo de la derrota,
sin las palabras dormidas de espanto,
sin el amanecer roto de un nuevo día.

No soy nada sin la palabra preñada de verdad,
sin las manos manchadas de verdad,
sin el recuerdo poblado de verdad
no soy nada.

Tú y yo juntos, a pesar de las mentiras,
caminando por la misma calle de la tristeza,
Ojal de instantes derramados,
hacha apagada en su misterio,
dos palabras juntas, no más.
Lo demás, sobra.

martes, 6 de noviembre de 2012

Entrevista en 'Otros acentos', de Radio 5.

El pasado día 6 de noviembre tuve el honor de ser entrevistado en el programa Otros acentos, conducido por la periodista Mavi Aldana, acerca de mis dos novelas publicadas, Algún día y La hija de la lluvia, y de mi labor docente como profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Villa de Valdemoro. Por si tenéis interés, os dejo el enlace al podcast del programa (mi intervención aparece a partir del minuto 29).




lunes, 29 de octubre de 2012

Poema: 'Miro a través de la ventana'

Miro a través de la ventana
el paisaje detenido
y un secreto júbilo asciende
hasta volverse voluta de esperanza.
Quiero cantar,
pero la boca se me llena de hormigas;
quiero cantar,
y la claridad retumba en la campana
solitaria.
La cigüeña vuelve al Sur como quien
espera en sueños el amanecer.
La helada en los campos húmedos
abrevia su tiempo seco;
la muerte llama a tu puerta, amigo,
todos los muertos toman tu mano.

Miro a través de la ventana
el paisaje detenido.
No hay luz que ciegue la espera,
no hay clamor que colme el silencio
de esta eternidad pobre,
los harapos humildes de la niebla
mientras aquel niño que fuiste
corre hacia ti y se tira a tus brazos,
te retuerce la nariz,
te dice que lo acompañes
a aquel tiempo luminoso de la infancia.

No lo olvides,
jamás dejes de abrir los ojos;
aunque sepas que aquel recuerdo
no sea más que otra mentira,
una más.


domingo, 28 de octubre de 2012

Poema: 'Se ausenta la luz'


Se ausenta la luz
y todos los matices adquieren
el don de la clarividencia.
El recuerdo navega solitario,
imágenes confusas que detienen
el tiempo y se extrañan
de los amarillos y ocres del otoño.
Ahora, mientras miro tras el cristal,
la vida es una caracola muda
bajo el mar confuso de la memoria.
Soy porque fui,
soy porque no hay otra manera de ser
bajo el cuerdo son del frío.
Se ausenta la luz
y todos los matices adquieren
tu nombre enamorado,
un día más que fue ayer,
cuando nos desconocíamos
y, por eso, nos amábamos.
Intento olvidarlo, pero no puedo:
antes de que tú fueras,
de que te elevaras hasta mí.
Hoy, la luz es la misma de entonces,
su matiz hermano,
su voluta de cristal.
Hace mil años un hombre parecido
a mí vio también decaer el día,
guardarlo en su seno,
soñar con su vida a todas luces
memorable.
No tienes la certeza, pero nada es fácil.
Esa luz, el deslumbramiento
de tantos días,
la intuición de la crisálida,
el misterio del que naces
bajo la tupida sombra del sueño.
Mientras el camino aún es largo,
se ausenta luz.

martes, 23 de octubre de 2012

Poema: 'Todo se acalla y aquieta'

                        En respuesta a 'Aquí y al otro lado', de Lorni.

Todo se acalla y aquieta,
se derrumba guedeja
en la estirpe,
una moneda en la boca,
espejo de las palabras cansadas.
Tu voz veloz, rotas las cuerdas
del viento;
tu voz sin preludio,
sin premura en las sombras;
tu voz fugaz, eco de siglos
bajo su estampa mojada,
mientras todo se acalla
y aquieta,
mientras permanecemos
asidos al débil hilo
de la incertidumbre,
antorcha sin manos,
la palabra en la boca
como heraldo cautiva.


domingo, 21 de octubre de 2012

Poema: 'Antes del poema'

                        A Amparo Toral 
Antes del poema un hierro oxidado
en la garganta.
Elegimos no escribir,
y por eso escribimos,
porque no sabemos hacer otra cosa.
Algunos saben poner un taco en la pared,
otros son adalides del bricolaje
y de todos los libros de instrucciones.
Aquí estamos, los que no podemos
llamarnos ni poetas,
buscando una palabra
que sea racimo de atardeceres,
que dé sentido al sinsentido,
un fogonazo apenas que se pierde
nada más erizarlo
para volver a la miseria de cada día,
a la espera de cada día,
a la lumbre fría
de rescoldos ausentes.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Poema: 'Muchos siglos antes'

La palabra se escribe a sí misma,
doncel de atardeceres,
no hay voluntad ni propósito,
deshojando piedras dormidas,
desbrozando el campo ausente,
sin ti, pero tan dentro de ti,
en el centro justo de todas las distancias.

Dixit dominus domino neo, Mozart,
una vez más.

Abrir la mano para cerrarla,
Dédalo e Ícaro aún vuelan,
aún la palabra aguanta el calor,
aún es pronto para desconocerte.

Los hombres hablan lejos,
la cera en los oídos,
Medea toma de la mano a Jasón,
una palabra toma de la mano
otra palabra.

Escribes un número de teléfono,
una cifra exacta,
un dedal de instantes,
una clepsidra sin arena.
No eres,
pero tu palabra se eleva,
aún victoriosa,
muchos siglos antes,
cuando todas las cráteras
sabían a los mismos labios.

martes, 9 de octubre de 2012

Poema: 'Piel roja'

Aína más leve el vuelo, 
tu voz que me repite:
No sirves para nada.
La música de Paco Ibáñez,
el verso de José Agustín Goytisolo,
yo quisiera ser piel roja,
pero ya no echan películas
de vaqueros en la tele
y una bolsa de chuches
es una bolsa de chuches.

Aún espero que vuelvas,
aún es pronto para amar
el contorno exacto del frío.
Mientras.
Todos los adverbios caben aquí
y ahora.
Cuando callas.
No tienes por qué venir,
más azul que el mismo azul,
sin ti,
tu voz ya no es tu voz,
sombras chinescas
tras la desnudez de las cortinas;
un cuerpo aún por escribir,
las palabras son el vientre el poema,
tus palabras son el vientre del poema,
no llegues tarde al vientre el poema.

Aína. Más adentro.
Ya viene el piel roja.
¿No eres tú el piel roja?

Poema: 'Nada existe'

Nada existe más allá de la palabra.
Tú, por ejemplo, enigma precipitado
de sonidos ajenos.
Esta ausencia de ti hasta ti mismo,
esta contradicción en el decirse,
este balbuceo que no busca a Dios
porque la extrañeza, si cabe,
sería su mismo ser.

Busco para no ser,
y en cada arañazo
aquel niño juega con su padre,
aquel muchacho sueña con cambiar
el mundo,
aquel adulto aún conserva el rictus
temible de una temeraria determinación.
Nada existe más allá de la palabra,
almoneda que se niega a afirmarse,
muslo o diente partido
cuando aún todos los teléfonos
del mundo duermen,
cuando aún todos los hombres
del mundo duermen,
cuando aún todos los sueños
del mundo duermen.

Nada existe más allá de su propia espera,
nada existe.
Nosotros dos, Nuestra esperanza.
Te nombro para darte vida.
Tú, yo.
Nada existe.


Poema: "Todo cuanto acontece"


Enhebra una palabra en busca de luz.
Todo cuanto acontece.
Bajo la respiración de los astros,
no hay nada que ensanche el huido
don del alumbramiento.
Palabra a palabra,
hasta quedar exhausto.
Llegas para quedarme
en el centro mismo de tu ausencia.
Todos los pronombres no son más
que tu latido.
Lo sé: no me digas otra vez
que no sirve de nada.
Una página más, el quiebro azul
de aquel atardecer en que nos amamos
y nada, ni nosotros, en torcida espera
de la aurora.
Qué afán por confundirnos
y enterrar nuestros nombres;
qué prodigio de luces heridas
en la veleta oxidada de todos los vientos.
Todo cuanto acontece.
Piedra y esparto,
cristales esparcidos en la luz
por la luz.
“Nunca volveré a ser joven”,
me dijiste.
Gil de Biedma.
Uno más.
Por ejemplo.

jueves, 4 de octubre de 2012

Poema: 'La cita'


Te miro en la distancia
cuando solo queda un tacto
de nubes vacías.
Aquel perro y su piel suave
mientras una teja cae 
de los suburbios del sueño.
El sentido desplazado de una aguja,
el dintel partido de la palabra
con su última sílaba inaudible.
Nos comunicamos.
Pero nadie sabe a qué hora
vas a llegar.

lunes, 1 de octubre de 2012

Electropoema



Hace un mes, tres días y cinco horas 
que no escribo este mismo poema.
Hace un mes, tres días, cinco horas
que no aporreo el ordenador hurgando
entre los cables, los dientes torcidos
del teclado, la pantalla fosforescente
de una noche de insomnio.
Hace treinta y ocho años, cinco meses
y siete días que quiero ser poeta.
No es un dato anecdótico:
ser poeta debe ser lo mismo que embridar
un caballo por el camino recto del surco.
Imposible,
aún no lo sé.


Desde hace unos minutos,
es otro quien me mira a través
de las palabras,
es otro el que extrae una pepita de oro
de la sombra gris de la tristeza perdida;
es otro el que me dice que, hace mucho
tiempo, otra voz soñaba con domar el aire
del auriga y su veloz tesón;
con alcanzar, al menos,
la gloria de los argonautas.

Estoy sin cobertura. La batería del portátil
Llega a su fin.
Me quedan siete minutos de vida,
un seis por ciento misérrimo,
para acabar este poema.
Enchufaré mi vida al cable
de la corriente eléctrica.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Poema: 'Cubitos de hielo'


Abro el frigorífico.
Junto a las verduras,
la memoria podría ser
un buen condimento.
Los calabacines, las berenjenas,
el apio, el brócoli, el pepino,
tomates rutilantes de frescor,
el recuerdo de la azada sobre el huerto.
Abro el frigorífico y la memoria
ya no es mía sino que es de mi padre,
de mi madre, de mi hermano,
de mi mujer, de mis hijas
-aún tan pequeñas-, mía
-si se tiene escritura de la propiedad,
claro-.
Todos abrimos los libros,
cavamos los huertos,
alguna vez fue la tristeza,
las manos sobre el surco,
cada vez más seco,
cada vez más frío,
cubitos de hielo
que se deshacen,
rejas que ahondan la espera
porque nunca se puede llegar
más adentro de tu sonrisa.
Abro el frigorífico.
A pesar de todo, te amo.
A pesar de todo.
Nunca te lo había dicho, ¿verdad?

miércoles, 29 de agosto de 2012

Poema: 'Querido padre'


Querido padre:
Esta mañana han llamado a mi puerta,
me ha ladrado un perro,
me te tomado una tarrina de helado,
el cartero me ha entregado una carta
certificada.

Querido padre:
Esta mañana ha nevado y he salido
con las niñas al parque para levantar
un muñeco de nieve.

Querido padre:
Estamos de vacaciones
y aún no me han ingresado
la paga extra. Así,
¿cómo demonios quieren que compre
los regalos de Navidad?

Querido padre:
Tus nietas siguen creyendo
que Papá Noël existe y que los Reyes Magos
no son tan corruptos como los nuestros,
aunque yo insisto en que lean la prensa,
contraten a un detective, chequeen
las cuentas de Suiza o de algún paraíso
fiscal de los que hay por el mundo.

Querido padre:
Esta mañana han llamado por teléfono
preguntando por ti y les he dicho la verdad:
te estás metiendo la vida padre ahí arriba,
tú que pensabas que Dios no existía
-y lo sigues creyendo, estoy seguro-.
No ha debido de gustarles la respuesta,
porque han colgado bruscamente
soltando una soflama contra los irreverentes
como yo.

Querido padre:
Por aquí las cosas andan un poco mal,
dicen que los políticos no valen para nada,
no cumplí la promesa de enviarte por correo
-pero, ¿adónde?- mi primera novela
-me debes una dedicatoria, ¿no lo sabías?-.

Querido padre:
Alguna vez fue el dolor, pero perdónalos,
porque no saben lo que dicen.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Fuente el Olmo de Íscar: pregón de las fiestas 2012


Uno intenta ser profeta en su tierra, que no es nada fácil. El 14 de agosto he tenido el honor de leer el pregón de las fiestas de mi pueblo, Fuente el Olmo de Íscar (Segovia). A continuación reproducto el discurso.



Queridos amigos:

No es mi intención hacer un discurso al uso, de esos que se remontan a la gloria lejana de la tierra patria o al esplendor castellano y sus cantores más ilustres. Verme aquí, en esta atalaya tan privilegiada, me recuerda aquella escena de Bienvenido Míster Marshall en la que José Isbert, alcalde de Villar del Río, decía: “Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar”.

No, no estoy aquí por ser el alcalde, sino porque la benemérita corporación municipal me ha pedido que os regale unas palabras. Tampoco voy a repartir albricias ni dineros contantes y sonantes, que para eso, digo yo, deberían estar los banqueros y algunos políticos. Mis palabras son humildes porque me humillo ante vosotros, porque soy uno de vosotros.

Todos estamos aquí porque tenemos algo en común. Por ejemplo, la belleza: ¿o no somos todos rematadamente guapos? Claro que sí.

No parecen tiempos propicios para la alegría, por eso tenemos que reivindicar con más ahínco lo que somos. Lo que fuimos. Lo que seremos.

Nos podrán recortar el bolsillo, pero nunca la alegría, las ganas de vivir, la fiesta eterna del estío durante estos días –y estas madrugadas- tan prolíficas en nuevos amores, en amanecidas súbitas y en complicidades que uno guarda en su memoria el resto de su vida.

Parafraseando al Buscón de Quevedo, “yo, señores, soy” de Fuente el Olmo de Íscar. Por mucho que uno no quiera o intente lo contrario, hay un trozo de nosotros que nunca nos podrán robar. Ni intervenir, claro. Porque, no nos engañemos, en esta época desposada con el pragmatismo, solemos reducir el mundo a la aridez de las cifras:

martes, 17 de julio de 2012

Poema: 'Ahora, entre tú y yo'

Ahora, entre tú y yo,
dejemos las cosas claras:
No eres tú quien escribe estos versos,
ni soy yo quien unta de color gris
los pliegues de este libro.
Quisieras ser como ese pájaro
y no te das cuentas de que ya lo eres,
porque te veo lejos, te amo lejos,
te deseo lejanamente en cada amanecer
en que, a lo lejos, surge un nuevo tú.
Ahora, entre tú y yo,
dejemos las cosas claras:
si no crees en los hombres,
si sobre este hombro no se sujetan
todos los hombres,
es que tienes hambre de ser hombre,
de luchar, cuerpo a cuerpo, contra ti,
en ese espejo que muerde el alba
mientras las hormigas salen de tu boca
y el amor sale de tu boca
y todas las palabras que nombran
la odalisca del mercurio


miércoles, 11 de julio de 2012

Poema: 'El mundo parece que se cae'

El mundo parece que se cae
y solo atiendo al hondo ruido
de las palabras.
Por ejemplo, esa gota que transparenta
la raíz del miedo hasta volverse sangre
o volverse cristal y que no ciega sino
su propia luz.
El mundo parece que se cae,
pero todo cobra sentido
en este momento en el que un hombre
siente vergüenza de ser hombre:
Toco con mis manos el recuerdo de aquel beso
y de aquel olor a tierra mojada
y de aquellas palabras de mi hija que aún
resuenan en la memoria:
“Papá, se me olvidaba: te quiero mucho”.
El mundo parece que se cae
y no doy ninguna razón para que no se caiga:
toco con mis dedos las altas tapias
de las flores, camino por pasillos lejanos
con pósters de Elvis o de los Rolling,
y hasta la sonrisa de aquella alumna
con un libro manoseado bajo su axila
-Gil de Biedma, profe, qué maravilla-;
y los versos de José Manuel,
y las palabras de Jesús Pastor
hablándome de Machado,
y hasta el mismo Machado
y todas sus mujeres que no eran
otra cosa que la poesía.
El mundo parece que se cae;
las palabras, los poemas parece
que se caen.
El recuerdo del tiempo de los dioses.
Quiero ser hombre,
pero ser hombre es muy duro.

Reseña sobre 'La hija de la lluvia'

En el siguiente enlace, podéis leer la generosa crítica que ha realizado un amable lector, que además es profesor de Lengua y escritor, de 'La hija de la lluvia'. Espero que os guste tanto como a mí. Y muchas gracias, por supuesto, a Víctor García Barquero.


jueves, 21 de junio de 2012

Poema: 'En ocasiones'


En ocasiones, escribimos para ser mirados,
un ojo de cristalo los pliegues de una ausencia
que parecía volverse vívida.
El reconocimiento
(¿me ha leído alguien?)
como la muestra más vacía del orgullo.
En ocasiones, escribimos para que las palabras
tomen la justa medida de las palabras,
para que el círculo no se cierre nunca
en la forma de nombrar –aprehender-
las cosas.
En ocasiones, escribimos para escondernos
del dolor de no escribir,
escribimos porque no hay otra manera posible
de arañar el aire de las palabras,
escribimos porque algún día
fue la pureza.
En ocasiones, solo en ocasiones.

martes, 19 de junio de 2012

Poema: 'Amén'


Perdóname por no ser lo que fui:
de una parte acá
no me encuentro los pantalones,
las egregias melenas,
la nariz de patricio,
la soldada de una noche de amor.
Perdóname por perder el rumbo
y tus pendientes,
tus pechos trenzados,
aire embestido de túnica
y canela.
Perdóname, clavo y jazmín,
vainilla que lustra los hombros,
soledad que huele a ti,
tristeza que eres tú
con el perdón de los pecados
y sin la vida eterna.

jueves, 14 de junio de 2012

Poema: 'Cuelga'


El silencio. Lo pronuncio.
No, no lo digas. Cállate.
No te metas en problemas.
Vive resignado, acepta tu destino.
Su nombre se evapora
al otro lado de la línea.
Lo que aún no ha llegado
ni tiene nombre y es solo eso:
un puñado de fotografías
ajadas, el rostro de mi padre,
después de dos años solo silencio,
todas las distancias caben
en la misma ausencia.
Cuando aún nos buscamos las manos,
cuando aún el dédalo de la infancia
es una voz que llama adónde,
deixis, párpados dormidos,
el cuerpo tenso:
“Déjame las llaves de casa;
¿dónde escondiste la lapicera
con la que subrayaba versos olvidados?;
sí, mañana a las cinco; no tardes; cuelga ya”.

miércoles, 13 de junio de 2012

Poema: 'Amanecer'

“Más que las flores abiertas,
me interesan las que están por abrir”.
Lo dice Nicanor Parra,
que hunde sus manos en la sombra
para llenárselas de luz.
Más que el poema acabado,
me agrada lo que aún no tiene forma:
el papel, la pantalla del ordenador,
la rama astillada por un soplo violento
de aire insomne.
El viento empuja las palabras,
mis manos empujan las palabras,
el atardecer empuja las palabras
mientras camino esperando el roce
de la suave luz de la amanecida,
tan lejos, tan cercanamente extraña,
tan dentro de todas las cosas
que parecen nacer de nuevo solo para ti.


sábado, 9 de junio de 2012

Poema: 'Rescate'


Lo llaman rescate.
Me voy al diccionario.
Acepción tres:
“Facultad de la Administración
de extinguir una concesión,
asumiendo la gestión directa
del servicio que constituía su objeto”.
No lo llaman ayuda, o auxilio,
eufemismos más agradables
para quien tiene los oídos perforados
por adjetivos siniestros.
Mañana el sol volverá a salir.
Quizás los hombres –sus esperanzas,
los sueños de sus hijos,
la cadena que parecía unirnos
a un mundo mejor- no.
Cantan los pájaros en el jardín.
La primavera brilla en todo su esplendor.

miércoles, 6 de junio de 2012

Poema: 'Seguiré'


                      A todos los profes de la pública. 

No es un bueno escribir un poema cabreado.
No es bueno –lo dicen los médicos
en rigurosos estudios pagados
por la Sociedad de la Risa- estar cabreado.
Me gustaría cantar el hálito de una mariposa
que provoca un huracán en Nueva Zelanda.
Pero no, lo diga quien lo diga:
es un fastidio estar cabreado.
Por ejemplo, cuando te bajan el sueldo
-un 6% de los complementos específicos,
un 25% de las pagas extraordinarias,
retenciones a cuenta del IRPF,
¿para qué sirve matar una mosca?-,
o cuando te acusan de ser un peligroso comunista.
Son mejores los pomposos eslóganes, las palabras
repetidas, los mismos gestos siempre distintos
del absurdo.
No quiero enumerar diez razones,
no quiero justificar por qué amo lo que amo.
Ellos no lo saben. Da igual.
No comprenden qué significa tocar
el alma de una persona,
no comprenden por qué hubo
una primera vez,
no comprenden que en esta cadena
de favores no valen gritos
ni risas impostadas.
Seguiré.
A pesar de todo.
Cargado con todas las palabras.
Aunque no tenga la razón.
Pero no importa.

sábado, 2 de junio de 2012

Poema: 'Si yo fuera Dios'


Si yo fuera Dios, acabaría con todos los pronombres,
las fronteras entre el yo y el tú,
todos seríamos nosotros y hasta ellos
se convertirían en nadie;
aunque Él, si yo fuera Dios,
os dijera lo contrario.
Si yo fuera Dios, proscribiría a los poetas
y sus versos,
toda referencia a las tres personas gramaticales,
musicar bajo la ducha un poema de Benedetti.
Si yo fuera Dios,
acabaría con todas las palabras
para que los hombres les dieran vida de nuevo
con el hálito puro de la naciente luz,
con el molde ausente de la raíz del sueño.
Solo eso, palabra a palabra,
hasta que, si yo fuera Dios,
dejaría de ser Dios,
rabiosamente hombre,
dolorosamente hombre,
fugazmente hombre,
con las manos manchadas
de palabras.

Feria del Libro del Madrid

Nacho, un buen lector y mejor amigo, se acercó hasta la caseta 41.
Hola, amigos:
Muchas gracias a los que estuvisteis ayer viernes, 1 de junio, acompañándome durante la firma de ejemplares en la caseta 41 (Carrasco Libros) de la Feria del Libro de Madrid. Os dejo dos imágenes de mi 'estreno' en la cita madrileña.
Un abrazo a todos.

El autor, departiendo con unos lectores.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Poema: '¿Por qué escribo este poema?'

                                    
                             A Remedios Nieto, Reme

Me pregunto por qué me hago esta pregunta
y no otra.
Por ejemplo, si la respiración es tan necesaria para amar;
por ejemplo, si las palabras pueden evocar tu nombre
y cambiar la carne por un dado y llegar al centro mismo
del poema cuando ninguna explicación es posible.
Me pregunto si hay alguna respuesta cuando
las gafas solo reflejan las dioptrías de los sueños
y no el estado natural de las cosas.
Me pregunto por qué me hago esta pregunta,
y no otra, mientras regreso sobre mis pasos.
Me pregunto por qué escribo,
por qué, quizás, no sea feliz;
por qué, quizás, sea enteramente feliz.
Y en los matices veo la arruga del poema,
el sonido inaudible que, sin embargo,
dice mucho más que cualquier ladrido de perro
o sonido de silbato en una manifestación.
Me hago esta pregunta, y no otra,
porque no sé hacer nada,
y los que no hacemos nada no dejamos
de hacernos este tipo preguntas sin sentido.
Me pregunto por qué contemplo la vida
como si pasara ante la ventanilla de un tren
vetusto el paisaje que arde en verano.
Ajeno a la vida, pero tan dentro de ella
que hasta el canto de los grillos, por la noche,
no deja de sentirse en la lejanía como
la premonición de lo aún
no acontecido.
Me hago esta pregunta, y no otra,
cuando ya no me interesan
las respuestas.

martes, 29 de mayo de 2012

Poema: 'Redes sociales'


Me han preguntado por qué empecé este poema.
Yo quisiera decirles que por algo, no sé,
tampoco tenía una idea preconcebida.
Intenté parecer estupendo, pero nada más.
Después llegaron afanes, instantes encadenados
a la perversidad del atónito adjetivo.
¿Dónde lo pongo? ¿Allí?
No. Mejor ahí. Aunque el corazón se diga a secas
o la sopa se tome con tenedor.
Quisiera decirlo,
los pronombres que todo lo pueden,
aunque muchos otros, antes,
los pronunciaran mejor que yo.
No es un consuelo.
Poetizar lo imposible.
Como subir a un caballo sin saber llevar
las riendas.
Me lo vuelvo a preguntar:
¿qué quieres decir?
Sigo escribiendo. Un verso más.
Parecen oraciones sueltas.
Análisis sintáctico. Oraciones subordinadas.
Me costó dormirme esta noche.
Las dos de la mañana es una buena hora.
Me he manchado la camiseta, dice mi hija.
Ahora, mientras ha dejado de cantar el mirlo,
el camión de la basura recoge el último cubo
de la noche.
La misma pregunta, el mismo poema.
La tensión de la indecible luz
que se escucha en la quemazón
de la nieve.
Vivir sin estar viviendo.
Nada más.
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lunes, 28 de mayo de 2012

Poema: 'Comunicando'


Me coges la mano
y no toco más que el dragón húmedo.
Te nombro en todos los silencios,
(¿cuál era tu número?, ¿en qué agenda
se suprimen los adjetivos?),
por un momento pienso que somos
dos sombras fugaces de la memoria rota
de lo que nunca ha existido.
La raíz de la mentira
-nunca me digas nunca jamás-
aunque sobren las palabras
y aquel señor me reproche que no sonría
a la puerta del metro.
Comunicando.
“¡Eh, tú, sí, el de enfrente! ¿Puedes sujetarme
la comba de los sueños?”.
Todos respondieron alguna vez que sí.
Borrar, empezar de nuevo.
¿Y esta quietud que asombra
su propio hálito más firme
que los senos de la esperanza?
Otra vez. Comunicando. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
¿Por qué nunca está cuando se la necesita?
Silencio. Ropa usada. Maquillaje de los chinos.
Tus labios incoloros que nunca tocaron
los míos.
El invierno. Aquella noche cuando me repetías
(comunicando):
“Mientras yo esté, nada has de temer”.
¿Por qué no viniste a verme a las cinco y media?
Subes el embozo del crepúsculo.
James Dean puede esperar.
¿No es este tu número de teléfono?
Comunicando.
Quizá mañana.

domingo, 27 de mayo de 2012

Feria del Libro de Madrid

El próximo viernes, 1 de junio, estaré firmando ejemplares de mis dos novelas, 'Algún día' y 'La hija de la lluvia', en la caseta 41 (Carrasco Libros) de la Feria del Libro de Madrid. El horario es de 18:00 a 21:30 h. ¡No os lo perdáis!



miércoles, 23 de mayo de 2012

VIII Cuaderno de Profesores Poetas



Como las  buenas noticias no abundan en estos tiempos tan propicios a la melancolía, no me resisto a glosar un pequeño reconocimiento. Un servidor ha tenido el privilegio de ser elegido entre cientos de candidatos en la selecta nómina de poetas que conforma el VIII Cuaderno de Profesores Poetas, editado por el IES Francisco Giner de los Ríos de Segovia.


El autor (derecha), posando con el gran poeta y compañero
José Manuel García junto la estatua de Machado en Segovia.

A continuación, reproduzco los dos poemas seleccionados:




domingo, 13 de mayo de 2012

'Algún día': comentario de un lector en Amazon

Un amable lector ha tenido a bien dejar este comentario sobre mi primera novela, 'Algún día'. Sin duda, una invitación entusiasta a su lectura:

"Un libro en el que se une la poesía, la prosa, una historia, dos historias, la vida, cómo vivir la vida, lo alegre, lo triste de ella... Siempre, eso sí, con una puerta abierta a la esperanza.
Hay que leerlo. Las palabras no son suficientes para poder hablar de esta novela, y esto solamente se reconoce tras su lectura.
Un libro diferente, y en este caso, lo diferente es MUY BUENO".


jueves, 3 de mayo de 2012

'Algún día': comentario de una lectora.

Mari Mar, una querida lectora, me deja este generoso comentario sobre mi primera novela, 'Algún día':

"¿Alguien quiere leer poemas? ¿Alguien desea adentrarse en una narración que aparentemente enlaza diferentes historias y que está cargada de poesía? ¿Alguien quiere leer un libro diferente? ¿Una historia? ¿Dos historias? ¿Varias historias? ¿Un poema? ¿Más poemas? ¿Filosofía o la pura realidad de la vida que es menos complicada de entender que la filosofia? Un libro plagado de una prosa y una poesía misteriosa, que te enreda desde la primera página. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Diossssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!!! Es que no es para contarlo, es para leerlo".

Si te apetece leer la novela, la puedes solicitar en las principales librerías. También disponible para ebook.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Reseña de 'La hija de la lluvia'

En la página cultural suite101.net ha aparecido esta excelente -por su valoración, claro- reseña de 'La hija de la lluvia'. Aunque conozco a su 'pergeñador', no ha dejado de emocionarme. ¡Que la disfrutéis!


lunes, 23 de abril de 2012

Poema: 'Sin saber lo que fui'

Sin saber lo que fui,
sin saber la humedad de tus labios,
te adentras en la estampa mojada
más triste que tus propios ojos.
Sin saber lo que fui,
imagen en su longitud engañosa,
yo camino y pierdo los brazos
con el pecho henchido
de felicidad triste,
como solo puede ser la alegría.
Sin saber lo que fui,
pero no importa:
aún corres como un niño
entre los pinos,
aún ignoras la larga extensión
de tu cuerpo,
aún es pronto para amar
y extender los brazos
y como un vendaval
quebrar hasta el grito
de la esperanza.
Sin saber lo que fui,
aún te busco en la noche
y tu cuerpo tiembla
y mi mano no toca
sino tu propio frío.
Sin saber lo que soy,
ajeno al espejo de los días,
en la secreta senda
que no lleva al futuro,
ya ni el eco del canto queda.