lunes, 23 de abril de 2012

Poema: 'Sin saber lo que fui'

Sin saber lo que fui,
sin saber la humedad de tus labios,
te adentras en la estampa mojada
más triste que tus propios ojos.
Sin saber lo que fui,
imagen en su longitud engañosa,
yo camino y pierdo los brazos
con el pecho henchido
de felicidad triste,
como solo puede ser la alegría.
Sin saber lo que fui,
pero no importa:
aún corres como un niño
entre los pinos,
aún ignoras la larga extensión
de tu cuerpo,
aún es pronto para amar
y extender los brazos
y como un vendaval
quebrar hasta el grito
de la esperanza.
Sin saber lo que fui,
aún te busco en la noche
y tu cuerpo tiembla
y mi mano no toca
sino tu propio frío.
Sin saber lo que soy,
ajeno al espejo de los días,
en la secreta senda
que no lleva al futuro,
ya ni el eco del canto queda.

viernes, 20 de abril de 2012

I Feria del Libro de Autores Locales de Valdemoro

Los días 21 y 22 de abril (sábado y domingo) participo en la I Feria del Libro de Autores Locales de Valdemoro. La cita es en el Centro Comercial El Restón (Valdemoro), de 11:00 a 14:00 h. y de 17:00 a 21:00 h. Estaré firmando ejemplares de mis dos novelas, 'Algún día' y 'La hija de la lluvia'. ¡Os espero a todos!


domingo, 15 de abril de 2012

Relato: 'El móvil'

El móvil seguía sonando. El coche había tomado la curva a gran velocidad y una balsa de agua, situada junto al arcén de la carretera, hizo que el conductor perdiera el control. El todoterreno había ido a parar, después de varias vueltas de campana, a un descampado a unas decenas de metros del asfalto. El móvil seguía sonando. Parecía un día normal. Las ruedas del vehículo miraban al cielo y seguían rodando mientras rozaban el aire. Un hilillo de líquido salía del depósito de combustible. Una mano de mujer yacía inerme en suave escorzo fuera de la ventanilla del conductor. 


Parecía un día normal. El campo tiene esas cosas: después de la pertinaz sequía de los últimos meses, algunos charcos de agua, fruto de las lluvias de la semana anterior, espejeaban a la luz del sol del mediodía. Bandadas de pájaros tomaban el camino hacia el norte; la primavera preludiaba temperaturas agradables y las aves recorrían el camino inverso, hacia climas más suaves. Así transcurría la vida, con la repetición de actos involuntarios. Las aves volaban para volver, unos meses después, a su punto de origen; los conductores aprovechaban el fin de semana para ir al campo y así huir de unos días infernales en la ciudad, trabajo, más trabajo, lejos de los sueños infantiles, lejos de uno mismo y de su rostro reflejado en un espejo.