lunes, 29 de octubre de 2012

Poema: 'Miro a través de la ventana'

Miro a través de la ventana
el paisaje detenido
y un secreto júbilo asciende
hasta volverse voluta de esperanza.
Quiero cantar,
pero la boca se me llena de hormigas;
quiero cantar,
y la claridad retumba en la campana
solitaria.
La cigüeña vuelve al Sur como quien
espera en sueños el amanecer.
La helada en los campos húmedos
abrevia su tiempo seco;
la muerte llama a tu puerta, amigo,
todos los muertos toman tu mano.

Miro a través de la ventana
el paisaje detenido.
No hay luz que ciegue la espera,
no hay clamor que colme el silencio
de esta eternidad pobre,
los harapos humildes de la niebla
mientras aquel niño que fuiste
corre hacia ti y se tira a tus brazos,
te retuerce la nariz,
te dice que lo acompañes
a aquel tiempo luminoso de la infancia.

No lo olvides,
jamás dejes de abrir los ojos;
aunque sepas que aquel recuerdo
no sea más que otra mentira,
una más.


domingo, 28 de octubre de 2012

Poema: 'Se ausenta la luz'


Se ausenta la luz
y todos los matices adquieren
el don de la clarividencia.
El recuerdo navega solitario,
imágenes confusas que detienen
el tiempo y se extrañan
de los amarillos y ocres del otoño.
Ahora, mientras miro tras el cristal,
la vida es una caracola muda
bajo el mar confuso de la memoria.
Soy porque fui,
soy porque no hay otra manera de ser
bajo el cuerdo son del frío.
Se ausenta la luz
y todos los matices adquieren
tu nombre enamorado,
un día más que fue ayer,
cuando nos desconocíamos
y, por eso, nos amábamos.
Intento olvidarlo, pero no puedo:
antes de que tú fueras,
de que te elevaras hasta mí.
Hoy, la luz es la misma de entonces,
su matiz hermano,
su voluta de cristal.
Hace mil años un hombre parecido
a mí vio también decaer el día,
guardarlo en su seno,
soñar con su vida a todas luces
memorable.
No tienes la certeza, pero nada es fácil.
Esa luz, el deslumbramiento
de tantos días,
la intuición de la crisálida,
el misterio del que naces
bajo la tupida sombra del sueño.
Mientras el camino aún es largo,
se ausenta luz.

martes, 23 de octubre de 2012

Poema: 'Todo se acalla y aquieta'

                        En respuesta a 'Aquí y al otro lado', de Lorni.

Todo se acalla y aquieta,
se derrumba guedeja
en la estirpe,
una moneda en la boca,
espejo de las palabras cansadas.
Tu voz veloz, rotas las cuerdas
del viento;
tu voz sin preludio,
sin premura en las sombras;
tu voz fugaz, eco de siglos
bajo su estampa mojada,
mientras todo se acalla
y aquieta,
mientras permanecemos
asidos al débil hilo
de la incertidumbre,
antorcha sin manos,
la palabra en la boca
como heraldo cautiva.


domingo, 21 de octubre de 2012

Poema: 'Antes del poema'

                        A Amparo Toral 
Antes del poema un hierro oxidado
en la garganta.
Elegimos no escribir,
y por eso escribimos,
porque no sabemos hacer otra cosa.
Algunos saben poner un taco en la pared,
otros son adalides del bricolaje
y de todos los libros de instrucciones.
Aquí estamos, los que no podemos
llamarnos ni poetas,
buscando una palabra
que sea racimo de atardeceres,
que dé sentido al sinsentido,
un fogonazo apenas que se pierde
nada más erizarlo
para volver a la miseria de cada día,
a la espera de cada día,
a la lumbre fría
de rescoldos ausentes.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Poema: 'Muchos siglos antes'

La palabra se escribe a sí misma,
doncel de atardeceres,
no hay voluntad ni propósito,
deshojando piedras dormidas,
desbrozando el campo ausente,
sin ti, pero tan dentro de ti,
en el centro justo de todas las distancias.

Dixit dominus domino neo, Mozart,
una vez más.

Abrir la mano para cerrarla,
Dédalo e Ícaro aún vuelan,
aún la palabra aguanta el calor,
aún es pronto para desconocerte.

Los hombres hablan lejos,
la cera en los oídos,
Medea toma de la mano a Jasón,
una palabra toma de la mano
otra palabra.

Escribes un número de teléfono,
una cifra exacta,
un dedal de instantes,
una clepsidra sin arena.
No eres,
pero tu palabra se eleva,
aún victoriosa,
muchos siglos antes,
cuando todas las cráteras
sabían a los mismos labios.

martes, 9 de octubre de 2012

Poema: 'Piel roja'

Aína más leve el vuelo, 
tu voz que me repite:
No sirves para nada.
La música de Paco Ibáñez,
el verso de José Agustín Goytisolo,
yo quisiera ser piel roja,
pero ya no echan películas
de vaqueros en la tele
y una bolsa de chuches
es una bolsa de chuches.

Aún espero que vuelvas,
aún es pronto para amar
el contorno exacto del frío.
Mientras.
Todos los adverbios caben aquí
y ahora.
Cuando callas.
No tienes por qué venir,
más azul que el mismo azul,
sin ti,
tu voz ya no es tu voz,
sombras chinescas
tras la desnudez de las cortinas;
un cuerpo aún por escribir,
las palabras son el vientre el poema,
tus palabras son el vientre del poema,
no llegues tarde al vientre el poema.

Aína. Más adentro.
Ya viene el piel roja.
¿No eres tú el piel roja?

Poema: 'Nada existe'

Nada existe más allá de la palabra.
Tú, por ejemplo, enigma precipitado
de sonidos ajenos.
Esta ausencia de ti hasta ti mismo,
esta contradicción en el decirse,
este balbuceo que no busca a Dios
porque la extrañeza, si cabe,
sería su mismo ser.

Busco para no ser,
y en cada arañazo
aquel niño juega con su padre,
aquel muchacho sueña con cambiar
el mundo,
aquel adulto aún conserva el rictus
temible de una temeraria determinación.
Nada existe más allá de la palabra,
almoneda que se niega a afirmarse,
muslo o diente partido
cuando aún todos los teléfonos
del mundo duermen,
cuando aún todos los hombres
del mundo duermen,
cuando aún todos los sueños
del mundo duermen.

Nada existe más allá de su propia espera,
nada existe.
Nosotros dos, Nuestra esperanza.
Te nombro para darte vida.
Tú, yo.
Nada existe.


Poema: "Todo cuanto acontece"


Enhebra una palabra en busca de luz.
Todo cuanto acontece.
Bajo la respiración de los astros,
no hay nada que ensanche el huido
don del alumbramiento.
Palabra a palabra,
hasta quedar exhausto.
Llegas para quedarme
en el centro mismo de tu ausencia.
Todos los pronombres no son más
que tu latido.
Lo sé: no me digas otra vez
que no sirve de nada.
Una página más, el quiebro azul
de aquel atardecer en que nos amamos
y nada, ni nosotros, en torcida espera
de la aurora.
Qué afán por confundirnos
y enterrar nuestros nombres;
qué prodigio de luces heridas
en la veleta oxidada de todos los vientos.
Todo cuanto acontece.
Piedra y esparto,
cristales esparcidos en la luz
por la luz.
“Nunca volveré a ser joven”,
me dijiste.
Gil de Biedma.
Uno más.
Por ejemplo.

jueves, 4 de octubre de 2012

Poema: 'La cita'


Te miro en la distancia
cuando solo queda un tacto
de nubes vacías.
Aquel perro y su piel suave
mientras una teja cae 
de los suburbios del sueño.
El sentido desplazado de una aguja,
el dintel partido de la palabra
con su última sílaba inaudible.
Nos comunicamos.
Pero nadie sabe a qué hora
vas a llegar.

lunes, 1 de octubre de 2012

Electropoema



Hace un mes, tres días y cinco horas 
que no escribo este mismo poema.
Hace un mes, tres días, cinco horas
que no aporreo el ordenador hurgando
entre los cables, los dientes torcidos
del teclado, la pantalla fosforescente
de una noche de insomnio.
Hace treinta y ocho años, cinco meses
y siete días que quiero ser poeta.
No es un dato anecdótico:
ser poeta debe ser lo mismo que embridar
un caballo por el camino recto del surco.
Imposible,
aún no lo sé.


Desde hace unos minutos,
es otro quien me mira a través
de las palabras,
es otro el que extrae una pepita de oro
de la sombra gris de la tristeza perdida;
es otro el que me dice que, hace mucho
tiempo, otra voz soñaba con domar el aire
del auriga y su veloz tesón;
con alcanzar, al menos,
la gloria de los argonautas.

Estoy sin cobertura. La batería del portátil
Llega a su fin.
Me quedan siete minutos de vida,
un seis por ciento misérrimo,
para acabar este poema.
Enchufaré mi vida al cable
de la corriente eléctrica.