martes, 9 de octubre de 2012

Poema: 'Nada existe'

Nada existe más allá de la palabra.
Tú, por ejemplo, enigma precipitado
de sonidos ajenos.
Esta ausencia de ti hasta ti mismo,
esta contradicción en el decirse,
este balbuceo que no busca a Dios
porque la extrañeza, si cabe,
sería su mismo ser.

Busco para no ser,
y en cada arañazo
aquel niño juega con su padre,
aquel muchacho sueña con cambiar
el mundo,
aquel adulto aún conserva el rictus
temible de una temeraria determinación.
Nada existe más allá de la palabra,
almoneda que se niega a afirmarse,
muslo o diente partido
cuando aún todos los teléfonos
del mundo duermen,
cuando aún todos los hombres
del mundo duermen,
cuando aún todos los sueños
del mundo duermen.

Nada existe más allá de su propia espera,
nada existe.
Nosotros dos, Nuestra esperanza.
Te nombro para darte vida.
Tú, yo.
Nada existe.


5 comentarios:

  1. ...Y repentinamente, todo
    es ya pasado. Todo
    es hoy en la memoria:
    el día,
    el lugar,
    nosotros...
    Nuestras ansias de querer
    sin haber querido,
    y tú.

    Y detrás de ti, la noche
    asida. Escondida la palabra
    más allá de los secretos.
    De tiempo y espacio
    liberada. Imposible
    de nombrarla en el silencio
    que te oculta y te traspasa.

    (R. Nieto Lorca)


    Fantástico poema, Ismael, enhorabuena. Espero seguir inspirándome en ellos como hasta ahora. Un abrazo

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    Respuestas
    1. Siempre agradeceré tus entusiastas respuestas, Reme. Gracias por estar siempre 'ahí'. Un abrazo.

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  2. Mi respuesta:

    Aína más leve el vuelo,
    tu voz que me repite:
    No sirves para nada.
    La música de Paco Ibáñez,
    el verso de José Agustín Goytisolo,
    yo quisiera ser piel roja,
    pero ya no echan películas
    de vaqueros en la tele
    y una bolsa de chuches
    es una bolsa de chuches.
    Aún espero que vuelvas,
    aún es pronto para amar
    el contorno exacto del frío.
    Mientras.
    Todos los adverbios caben aquí
    y ahora.
    Cuando callas.
    No tienes por qué venir,
    más azul que el mismo azul,
    sin ti,
    tu voz ya no es tu voz,
    sombras chinescas
    tras la desnudez de las cortinas;
    un cuerpo aún por escribir,
    las palabras son el vientre el poema,
    tus palabras son el vientre del poema,
    no llegues tarde al vientre el poema.
    Aína. Más adentro.
    Ya viene el piel roja.
    ¿No eres tú el piel roja?

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  3. Mi respuesta a tu respuesta:

    Sí, aína leve el vuelo,
    pero aína dentro. Tan adentro,
    como esta espina de flor
    de paraíso en el costado;
    como este punzón de verbos
    en infinitivo;
    como este ayer que sepulta
    todas mis mañanas.
    Tan adentro, como este vientre
    de poemas repudiados,
    suplicando una voz que los alce
    y los latine.

    Sí, aína. Aína leve el vuelo,
    y calla después,
    como callan las sombras
    tras las cortinas:
    la luz dorada de otoño
    ya se deshoja y se derrama.


    Un abrazo, Ismael.

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  4. Un beso para ti, Reme. Qué privilegio compartir versos contigo.

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