lunes, 12 de noviembre de 2012

Poema: 'Tus manos, siempre tus manos'


Ahora, bajo el crisol de la noche,
un nombre tiembla en mis labios,
una luciérnaga de cristal y de sueño,
el apéndice de una derrota.
Solo, bajo la luminaria
de todas las mentiras,
para estar más cerca de ti,
para abrazarte más cerca de ti,
azogues mudos,
un lápiz mojado en la boca,
más allá del centro y su hueco,
más allá del hueco y su sombra,
más allá de la sombra y su contorno
de alfileres húmedos.

Adentro, en el punto mismo
donde todo se desvanece,
mientras soy, desconociéndote,
y no palpo sino el arado y su escombro,
el perfil del aire,
tu tierra fría arañada
en amaneceres sin dedal.

Te recuerdo ahora, padre,
te veo tras las lianas de este presente
que desconoce la mano y su reja,
el carro y la estirpe,
la hoz y el hierro oxidado.
Los ojos lluviosos,
el campo nívea espera.
Tus manos, siempre tus manos,
desnudando la helada.
Tus manos, siempre tus manos,
el rumor de aquella caracola
que enhebra esta luz detenida,
este duelo sin rostro,
esta ausencia por desasirte
de la campana y su melena.
Tus manos. Siempre.
Tus manos.

1 comentario:

  1. Enhorabuena, Ismael. Fantástico, como siempre.
    Y como siempre, mi respuesta, "de padre a padre":

    PEQUEÑAS MANOS

    Nada que hacer queda ya.
    La paz reverbera en los campos.
    Los surcos tienden la mirada
    sobre la oscura tierra,
    y una mano trémula
    voltea las hojas que al aire
    se enhebran
    con la luz crecida de marzo.

    No conozco otro lugar más
    amado que aquel donde yacen
    las improntas esculpidas
    de tus manos. Manos adustas.
    Eslabón doliente entre el sol
    y la espiga.
    Manos pequeñas. Aroma
    de nardo y bronca hojarasca.
    Sabedoras de tanta labor
    finalizada.

    Pequeñas grandes manos.
    Cobrizas bajo el tamo
    y la paja. Deshechas en lluvia
    siempre, en viento tibio
    del sur, en escondido abrazo.
    Manos campesinas.

    Todo queda ahora en pasiva
    actitud.
    Tan breve todo, tan fugaz
    y efímero, que a veces dudo
    si el recuerdo vuelve hoy
    vivo y sin tiempo,
    o es sólo un triste delirio
    que viene de nuevo
    a su morada.

    Algo hay entre tú
    y el brote inconsciente
    de tus manos leves.

    Oculto blancor de estrellas,
    forjaste una imagen propia,
    y la escondiste detrás
    de una voz ajena. Voz
    que se alzó confesa.

    Mas tus manos, hechas niebla
    primavera,
    son ahora obra de las mías,
    que apenas derribar intentan
    muros y distancias.

    (Del poemario "Los espacios vacíos")

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