sábado, 15 de diciembre de 2012

Poema: 'A un niño desconocido'


Tú, que eres soplo de aire
o carne enamorada,
que te columpias
en las cuerdas del vacío;
tú, que eres un milagro
en el diván de la noche,
cuando más cerca estás
de la cuerda y su guitarra.
Vendaval de hojas secas,
la carne fría se derrumba
en la sirena de las olas,
buscándote, buscándote,
dedal de silbidos silenciados
en tu cajita de madera.
¿Sigues en tu sueño?
Un rumbo sin amargura
te recorre el rostro,
como dos espadas afiladas;
tú que eres, solo eso,
el dolor en penumbra,
los labios como astillas de agua,
según escarbo en la tierra
y entierro mis ojos
y no se puede gritar más alto
porque los espejos se rompen,
tu rostro se rompe,
tu carne enamorada,
tus manos frías.
Qué soy yo sin tu latido,
qué ferviente tristeza
sin grilletes,
una caja de zapatos
sin zapatos;
y estos ojos que no ven,
y este temblor en cada pregunta,
y este esqueje de los vientos
en la percha de los días
porque, hoy,
nunca seré más que hoy:
sin voz, sin destino, sin nada,
mientras abrazo tu cuerpo
como un cántaro roto.

2 comentarios:

  1. Paso por tu blog cada vez que tengo unos minutos, Ismael, y hoy me encuentro con esta entrada antigua tuya, que no sé cómo se me ha podido pasar por alto.
    Hay en él tanta humanidad, tanta realidad, y transmite tanta impotencia, que no entiendo cómo nadie ha hecho el más mínimo comentario.
    Nadie mejor que tú, que vives por y para los niños, es capaz de hablar, en el género que sea, sobre sus carencias, sus desafectos, sus tristezas...Nadie mejor que tú en este poema ha podido expresarlo de la manera que lo has hecho, y te felicito por ello.
    Sin embargo, hay otros niños mucho más vulnerables que ni siquiera les han dejado nacer. El siguiente soneto que me permito incluir como muestra de mi total adhesión al tema que planteas en este magnífico poema, habla sobre ello:

    NEGADO

    No entiendo esta ceguera prematura
    de odiarme sin razón ni asunto alguno.
    No entiendo que el deseo inoportuno
    de amaros sin amor - literatura

    barata, amor de simple cobertura -,
    del instante en que fui ese ser "ninguno"
    - pues, aunque siendo dos, sólo fue uno
    quién hiciera de mí otra lectura -,

    cubiertos por un manto enmohecido,
    decidierais, sin nombre ni apellido,
    arrojarme a un cubo de basura,

    sin despertar ternura ni cariño.
    ¡Qué más da! Que yo fuera sólo un niño
    fue cuestión...¿de una tonta travesura...?

    Enhorabuena una vez más, Ismael.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. La vida parece puro azar, querida Reme. Existir o no existir no deja de ser,como bien planteas, una simple travesura. "Del instante en que fui ese ser "ninguno"... Estupendo verso. Me reafirmo en una tautología: sin dar un nombre, no se puede ser; la negación de la vida no es una cuestión de leyes, sino de intuiciones vitales. Un terreno fangoso en el que ni yo mismo lo tengo claro. Toda pureza, sin embargo, y tus versos son un maravilloso ejemplo, nos acerca a la verdad, por dolorosa que sea.
    Un beso.
    Ismael

    ResponderEliminar