sábado, 12 de enero de 2013

Lecturas de poesía: 'La noche en blanco', de José Luis Morante


Llega a mis manos La noche en blanco, de José Luis Morante, Premio de Poesía Hermanos Argensola 2005. Morante (El Bohodón, Ávila, 1956), que actualmente ejerce la docencia en un instituto público de Rivas-Vaciamadrid, ha sido impulsor de varias revistas literarias, además de firmar un puñado de poemarios entre los que sobresalen Rotonda con estatuas, Población activa o Un país lejano. En su labor crítica, otra de las facetas que cuida con mimo, destacan sus ediciones antológicas de notorios poetas actuales como Joan Margarit o Luis García Montero, ambas en la colección Letras Hispánicas de Cátedra. Para entender mejor al poeta y al lector, su blog http://puentesdepapel56.blogspot.com.es/ es de obligada visita, una acogedora morada para todo amante de la literatura y, en especial, de la buena poesía. 


La noche en blanco es el territorio de la ausencia, cuando el yo poético se desentiende de todas sus máscaras para ahondar etiológicamente en la búsqueda de una identidad que rehúye todos los espejos. En este viaje a las raíces de la oscuridad, tránsito en el que se desmarca, a lo lejos, la luz del amanecer, la soledad se configura como un refugio, una fortaleza contra los fantasmas cotidianos que la asedian (En la torre central guardo vigilias. / Espero tu llegada. / En mí tendrás cobijo). La masa con la que se moldean los versos del poeta está preñada de una temporalidad evanescente, que rechaza la biografía del pasado, el “lastre” del dolor infantil, los “reproches” continuos de entonces, los amarres a la realidad se desatan (Retornamos deprisa / porque tu angustia quema). Esa identidad que construye el poeta, en desdoblado diálogo, se llena de paisajes conocidos (poemas Gredos, Hayedo), de referencias cercanas (la morada inexpugnable en la que parece haberse convertido su misma casa), homenajes explícitos (el dirigido a Fonollosa en el magnífico Resaca) y otros más velados (el cotidiano simbolismo de esa farmacia que aparece en el poema Tónico, una referencia a la poesía y sus dedos de nieve sanadores, en el que el poeta persigue la trascendencia, cuando no deja de ser una incorrecta floración de manchas / que busca galería y luz solar).


La confesión anuncia la consumación del día, la noche como espacio simbólico para una nueva luz (Al sol de medianoche / hilvano estas palabras mientras duermo). La llegada de la mañana no es sino una forma de despedida: la voz poética desdoblada camina, por una parte, hacia los quehaceres de la mañana, con la máscara eficaz de todos los días (Tu sólida coraza / contrasta con mi angustia); por otra, hacia la “oquedad” de los ojos cerrados del sueño (En el rigor maltrecho de la sombra, / te clarea la luz).


Esta confesión no deja lugar a la complacencia. La desmemoria es un baldón y un vestigio de “inútiles descartes”. El poeta dice porque no busca la "verdad", sino el "asombro". La “pobre identidad” se asoma en el territorio leve de las sombras, en la búsqueda de la quietud, en la tranquila efervescencia de un tiempo en el que la poesía acude al rescate después de la referencia a un pasado sin nostalgia, cuando se desdobla la voz / para ver si resurge / el sabor comunal / de lo vivido. Durante el insomnio, los contornos se vuelven aparentemente nítidos, cobran sentidos los retazos, la ceniza dolorosa de la existencia (A veces el silencio / agranda sus certezas / e impone a cada cosa su sentido). El poeta espera que llegue el milagro, que esa noche en blanco sea el preludio de un nuevo tiempo, una espera fructífera, sin máscaras, donde la identidad se asiente no ya en el desdoblamiento obligado, sino en la unidad de ese yo, niño frágil / que se perdió en el tiempo; verdecido repliegue, / irrumpo en ti sabiendo / guarecida la muerte en tu vacío.

Los poemas de este libro contribuyen con eficacia, sin duda, a que esa “larga errancia” que es la lectura encuentre en este puñado de poemas un “cordial acomodo” al “frío” de la existencia.

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La noche en blanco.
José Luis Morante.
DVD Poesía.

1 comentario:

  1. Es mágico pensar que los poemarios firman su declaración de independencia respecto a su autor y caminan solos, a la espera de un lector con el que conversar.
    Mi más sincera gratitud por tu lectura, Ismael.

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