viernes, 29 de marzo de 2013

Poema: 'A pesar de la lluvia'


Hoy se han roto mis gafas.
Con ellas veía aquel río desbordado,
a mis hijas montar en bicicleta,
la tristeza perderse entre los pinares
de la tarde.
El tiempo no existe con mis gafas rotas.
Los paraguas torcidos,
los cuerpos torcidos,
el partido de fútbol
dentro de la misma palabra.
A pesar de la lluvia.

Poema: 'Convenciones'


Hola, buenos días.
Carmín en los labios grises.
Sí, muy interesante la conversación.
Es una buena persona.
Gana mucho dinero.
La culpa la tienen los políticos.
Pero, ¿hay algún hombre honrado?
Los políticos y sus convenciones.
¿Se rompió… ?
Sí, andaba por el pinar.
Toda creencia tiende del hilo
quebrado de una brizna seca.
¡Claro que los hay!
¡La culpa la tienen los mayores!
Los muchachos se tiran el balón
a la cara.
Se acaba de divorciar.
¿Por qué no te tomas algo?
Se pudren las palabras llenas de heno.
Después de esta tarde,
una lenta rotonda de estatuas.
¿Ha sido ya papá?
Se acaba de hacer una herida
en la rodilla.
¿Quién es mejor, la izquierda
o la derecha?
Todos los políticos son iguales.
Todos los hombres son iguales.
Pero, ¿no eran felices?
Todas las esperanzas son iguales.
Dime, ¿cuánto dinero
gana a fin de mes?
Para mí que tiene un buen puñado
en el banco.
¿Cuando lo de Fórum?
Silencio, que llega el silencio.
Los muchachos juegan
en el frontón, se gritan,
inmisericordes.
Al teléfono.
¡Eres un hombre ocupado!
Buenos días, señor.
Tengo poca cobertura.
Buenos días, señor.
Aquel poema no escrito.
¡Pobre!
Dos palabras pronunciadas
al azar.
Bajo la muerte de los muertos.
Buenos días, señor.
¡Hay que ver lo que roban!
Una cabaña, el brazo roto.
Bajo la luz de dos leznas
confundidas.
¿No vivía en la ciudad?
Después de la premura
de la sed.
Escuchadme, escuchad.
¡Buenos días, señor!
Ya están aquí, ya han venido.
Dos besos.
Una fuente de galletas.
¿O era la pierna herida de mi hija?

martes, 26 de marzo de 2013

Poema: 'Hoy'


Hoy las palabras saben de otra manera.
Se han levantado perezosas,
señalan a la lluvia sin paraguas,
leen las noticias con espanto,
buscan a Lorca entre manuscritos perdidos,
recitan su letanía como una hoja seca
bajo el tintero de la noche.
Hoy las palabras saben de la amarga
espera de las horas,
se retuercen bajo el laurel
de las voluntades afectivas,
entran en blogs y en webs
de dudoso prestigio,
anotan comentarios
como una botella sin mensaje
arrojada al mar.
Hoy las palabras se detienen
junto a mí, sin aire,
me hablan de muchachas ajenas,
de rostros perdidos en el tiempo,
de un bidé de marca
donde los lápices sin punta
trazan el amor sin aristas.
Hoy las palabras saben
a agua ancestral,
a tierra llena de lombrices,
a fuego quemado en una copa,
a esa mano que anudaba
la tuya sin remedio.
Hoy.
¿Hasta cuándo tus dientes
masticarán este aire
de luces apagadas?

lunes, 25 de marzo de 2013

Poema: 'Anatomía de la soledad'


He visto un papel en el suelo
porque ya no vuelan las golondrinas.
Una raíz seca en el aire
determina la distancia justa
entre el corazón y  su ausencia de nieve.
Puedo decir que te amo,
que ayer fue un día magnífico,
que el locutor radiaba los goles
con la misma pesadumbre que
los vencejos hendían el aire de la tarde
con su geometría de números
y cobres relucientes.
Mientras te miro,
tu móvil vibra como alondra
con el pecho de plomo.
Las gotas de lluvia humean
en aquel papel que emborronó mi abuelo
con grafía de argonauta:
“No confíes en los hombres que hacen
de la premura su bandera”.
Al otro lado del río,
bajo el dintel de la tarde,
tremolan las palabras
y se adueñan de los labios
en una fiesta de silencios
de sostenido arpegio.
Esperas.
Un minuto. Un año. Una vida.
Ese papel olvidado,
aquella cifra que conjuraba
el alba y su opuesta sombra.
Lejos del exacto don
de la incertidumbre,
bajo el aspa fiel de la transparencia
y su mano de nieve,
ya decapitada,
en el centro mismo
de todos los pronombres.

domingo, 24 de marzo de 2013

Finalista IV Día de la Poesía de Segovia


El pasado 23 de marzo tuve el honor de compartir 'cartel' con los magníficos poetas finalistas del IV Día de la Poesía de Segovia. Uno, que además es de la tierra, no pudo menos que sentirse privilegiado. El acto empezó con una extraordinaria visita literaria por la ciudad, a cargo del sabio y amigo Jesús Pastor Martín; continuó con la fotografía de rigor junto a la estatua de Antonio Machado en la Plaza Mayor; prosiguió con una suculenta comida de la tierra en Casa Vicente (en la que no faltaron judiones de La Granja y cochinillo), y acabó en el Palacio de Quintanar, donde los finalistas -servidor incluido- leyeron sus poemas. Mi reconocimiento a Norberto García, el organizador del acto y también poeta, por su esfuerzo y compromiso con la poesía. Además de las imágenes del día, dejo constancia del poema premiado, Amanecer, que espero sea de vuestro interés.


AMANECER
“Más que las flores abiertas,
me interesan las que están por abrir”.
Lo dice Nicanor Parra,
que hunde sus manos en la sombra
para llenárselas de luz.
Más que el poema acabado,
me agrada lo que aún no tiene forma:
el papel, la pantalla del ordenador,
la rama astillada por un soplo violento
de aire insomne.
El viento empuja las palabras,
mis manos empujan las palabras,
el atardecer empuja las palabras
mientras camino esperando el roce
de la suave luz de la amanecida,
tan lejos, tan cercanamente extraña,
tan dentro de todas las cosas
que parecen nacer de nuevo solo para ti.


martes, 5 de marzo de 2013

'Tierra eres'

Por fin llega mi tercera novela, Tierra eres (2013, Bohodón ediciones). Espero que os lo paséis tan bien leyéndola como yo lo he hecho al escribirla. Os dejo la portada (sencillamente maravilloso el trabajo de la editorial) y la sinopsis. Si tenéis interés en leer las primeras páginas de la obra, pinchad aquí.




SINOPSIS:
El laberinto de la historia también está formado por hombres y mujeres corrientes, sin grandeza épica, que sobreviven con la misma inercia que el ladrido de un perro o la imagen ciega de una caricia oxidada. En la comarca, territorio universal del desconsuelo, se desarrolla este relato de personajes minúsculos como Tomás, el hijo de un porquero que busca, sin éxito, echar tierra sobre su pasado; su madre, Azucena, que guarda como un tesoro un secreto inconfesable; el maestro, don Fulgencio, viudo y desgraciado que comete la última locura de su vida, o Leonarda, dueña de un burdel clandestino que, como una Casandra moderna, se permite el lujo de llamar a las cosas por su nombre. Tierra eres es la historia de un puñado de seres que, perdidos en sus soliloquios, en sus dimensiones ridículas, desgranan una vida que podría haber sido de otro modo; pero ellos –no el notario de sus vidas– eligieron la tristeza, atados a un pasado del que resulta imposible huir.