lunes, 25 de marzo de 2013

Poema: 'Anatomía de la soledad'


He visto un papel en el suelo
porque ya no vuelan las golondrinas.
Una raíz seca en el aire
determina la distancia justa
entre el corazón y  su ausencia de nieve.
Puedo decir que te amo,
que ayer fue un día magnífico,
que el locutor radiaba los goles
con la misma pesadumbre que
los vencejos hendían el aire de la tarde
con su geometría de números
y cobres relucientes.
Mientras te miro,
tu móvil vibra como alondra
con el pecho de plomo.
Las gotas de lluvia humean
en aquel papel que emborronó mi abuelo
con grafía de argonauta:
“No confíes en los hombres que hacen
de la premura su bandera”.
Al otro lado del río,
bajo el dintel de la tarde,
tremolan las palabras
y se adueñan de los labios
en una fiesta de silencios
de sostenido arpegio.
Esperas.
Un minuto. Un año. Una vida.
Ese papel olvidado,
aquella cifra que conjuraba
el alba y su opuesta sombra.
Lejos del exacto don
de la incertidumbre,
bajo el aspa fiel de la transparencia
y su mano de nieve,
ya decapitada,
en el centro mismo
de todos los pronombres.

2 comentarios:

  1. Los devaneos de la vida y su finalidad, que no es otra
    que seguir y seguir para vivir, para recordar y sobre
    todo la espera, espera que nos es indiferente, a veces,
    pero que nos atrapa y engulle.
    Un fuerte abrazo y buena poesía,

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  2. Gracias por tu cercanía y amables palabras, Paco. En la vida, esa 'cosa' tan misteriosa, la espera es un viaje parecido al poema Ítaca de Cavafis, una verdadera aventura. Hay que saber esperar como es necesario aprender a vivir.
    Un abrazo.

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