sábado, 9 de agosto de 2014

Poema: 'La carpeta'

                                       A mi tío Alfredo.
Me acerca una carpeta llena de papeles.
Una vida resumida en unos folios maltrechos:
fotografías de cuando era joven
y estaba en acto de servicio,
caminatas monte arriba en busca
del comercio ilegal del ganado.
Cuarenta años de servicio,
uno más o uno menos,
y vuelta a los orígenes.
Ochenta años y unos meses,
reza su documento de identidad.
Me enseña sus manos como
la muga más clara del camino,
radiografía del sueño
al que solo los papeles sustentan.
Amarillos, delicados papeles:
medallas al mérito, informes
favorables, algún reportaje
en la prensa de cuando los secuestros
eran el pan de cada día.
He aquí el hombre y sus afanes,
el abrigo de la memoria,
la feraz letanía de sus primeros destinos,
los últimos años –los del recuerdo-
en la ciudad –Segovia- y en el pueblo
–Fuente el Olmo de Íscar-.
Saca una cerveza.
Sus ojos –música silente
del mar lejano- se humedecen.
Detrás de la cuesta, la noche
apaga, como aldaba, las últimas palabras.
Los niños gritan pilotando veloces
sus bicicletas,
vencejos desorientados vuelan a ras del suelo
anunciando la tormenta.
Es una tarde más, de verano,
del mes de agosto.
La carpeta, en mi mano,
es humilde certeza, verdad frágil
del quicio inalterable de la ceniza.

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