sábado, 9 de agosto de 2014

Poema: 'Postal de agosto'


"Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos
fuerza en el recuerdo,
en aquella primera simpatía
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los consoladores pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento
y en la fe que mira a través de la muerte..."


William Wordsworth


Sobre el cereal maduro,
dos cuerpos compiten
por ganar la inmortalidad
en la retina de la memoria.
Muchos años después los dos,
en la distancia del recuerdo,
alteran palabras,
remedan gestos improbables,
meditan aquella tarde
imposible de agosto,
manosean
sus curvas y sus razones,
la senda segura
de toda negación:
ni siquiera sabe si aquel
cuerpo amado existió
en la penumbra del sueño
o fue simple óxido,
tierra seca,
deseo inalcanzable.
Lo bello, te dices,
es la escondida senda
que une dos mentiras,
la memoria de lo que existe
porque nunca fue
pero te esmeras en grabarlo
en la roca del poema
como única verdad:
aún puedes sentir
la sequedad del campo
y los cuerpos sudorosos
que ahora rescatas como regalo
agradecido de esta tarde
de agosto, muchos años después.

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