lunes, 6 de octubre de 2014

Poema: 'Por tierras de El Tiemblo'





Mientras te miraba,
se me volaron las alondras.
Cuando el tirachinas
del alba une nuestros
cuerpos como dos
alambres de niebla,
te llamo y eres dintel
de sombra que teje
la voz del hondo risco
del temblor.
Mientras te amaba,
se me fueron, una a una,
la soledad de los murciélagos
y la arena seca de la boca
que caía sobre tus hombros
como cereal recién segado.
Aún la noche espera
el fruto del trillo,
el afán de la sementera,
la virtud de la vid,
la ternura de la jara,
el arado feraz que anochece
en tu cuerpo, esencia de luz,
ingrávida textura,
razón de amor
que desconoce el ritmo
de este regalo que
te siega en pertinaz oleaje.
¿Es solo la luz o el sentido
exhausto?
Sin tino, cierras los ojos
y miras el castañar.
Todo lo que ahora mismo
es ya ayer y desnuda
presencia del luminoso
cuerpo que te traspasa.

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