sábado, 31 de diciembre de 2016

Poema: 'El corredor de fondo'


Antes de dibujar en el aire
el escorzo de la primera zancada,
el corredor de fondo se da cuenta
del error:
no hay otra meta que seguir corriendo
más allá de la meta,
como no hay otra manera de amar
que seguir amando más allá
del amor.

Poema: 'El cuerpo de una niña de tres años en una morgue improvisada en Duma, en la periferia de Damasco'


Como un sol sobre tu rostro,
así olvidaste tu nombre,
los poemas escritos tiempo atrás,
aquel paseo por la Plaza Mayor
de Salamanca.
Lo olvidaste todo, sin remedio,
como aquella caminata entre los pinos,
como aquel libro tan grato
de Antonio Colinas,
como aquel volumen de cuentos
de José Manuel García González,
como esta tos que no curan
ni los caramelos de menta,
como la predicción del tiempo
a las tres y cincuenta y cinco
(nieblas muy densas y persistentes,
tres bajo cero en Pamplona),
ante aquel cuerpo amortajado
en una página cualquiera del periódico
(a la derecha, un anuncio de coches;
debajo, un balance del año internacional
que acaba;
arriba, una explicación de la tregua,
como si los guerreros no necesitaran
del descanso para continuar la lucha).
Una rosa negra de la que beben
los corazones oscuros
(tal y como cita Julio Llamazares
en su artículo de hoy, tomando prestados
versos ajenos).
Como el sol sobre tu rostro,
así olvidarás este momento.
Quizás mañana esboces una sonrisa
con el pecho henchido de gratitud
y los buenos sentimientos se queden
en un mal poema
perdido en el fondo de un cajón
o en la memoria imantada
del portátil.
“El cuerpo de una niña de tres años
en una morgue improvisada en Duma,
en la periferia de Damasco”.
Tus ojos dormidos a la vida
como este silencio que solo quiere
callar y dejar que la hermosura del dolor,
tan cierta, arañe clarines y cuerdas
rotas en el último día del año.
El frío sol de invierno es solo eso,
un frío sol más del invierno, lo sé.
Los tejados aún helados se resisten
a contemplar los cuerpos dormidos.
Una música más, un cuerpo más,
un dolor más.
Como un sol sobre tu rostro
así olvidaste tu nombre,
solo para ser, para saber,
para acunar la raíz del dolor.
El pie de foto rezaba así, sabedlo:
“El cuerpo de una niña de tres años
en una morgue improvisada en Duma,
en la periferia de Damasco”.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Poema: 'Propósitos de Navidad'



Después de borrar las palabras,
después de amar lo que no se puede amar,
después de arrancar una hoja más al calendario,
después de conducir y apagar las luces,
después de vaciar la papelera de reciclaje,
después de tachar los nombres y sus circunstancias.

Después de cortar el teléfono y la conexión a Internet,
después de borrar a todos mis amigos del Facebook
-aún no, pero algún día-,
después de vender la ilusión por un puñado de regalos,
después de la pureza y la incertidumbre.

Después de los espejos y sus grietas,
después de caminar hasta la altura exacta del tiempo,
después de descender a la alegría de la derrota.

Después de la duda y su verdad,
después del amor y sus rescoldos,
después de las Cartas a Lucilio,
después de Demócrito, su risa desafiante
y la visita del ingenuo Hipócrates,
después del hombre y su avaricia –mi avaricia-.

Después de que el adobe irrumpa en la entraña,
después de que el amor se adentre en su hábito,
después del decir y del no decir, que tanto dice.
Después de que me amaras,
después de que entendieras sin entender,
después de la Navidad y sus cuarenta y dos años,
después de la niebla y la verdad con minúsculas:
café, arena en los ojos, la boca seca incapaz de nombrar.

Después.

Poema: 'Después de esto y de lo otro'


Después de esto y de lo otro,
después del día y los mensajes,
del cuerpo cansado y la derrota,
después del amor y de la muerte,
solo después:
haces que haces algo,
besas que besas algo,
lees que lees algo,
en palabras divisibles,
en viento frío de la torre,
en pleonasmo sutil
del estibador y el mar ignorado.
Después de aquel día
en que no había después,
en que los adverbios señalaban,
como la veleta de la iglesia,
siempre hacia el cierzo del norte:
ahora, hoy, quizá, a pie juntillas,
nunca, no, algún sí sustantivado.
Después de tu cumpleaños
que es el mío,
después de los días
que son de los dos,
después, antes de la derrota,
hombre al hombro, ceniza
que conoció el esplendor
de las arterias.
Después de todo, después de esto,
después:
larga espera,
incansable viaje a Ítaca
cuando es el camino
este lento transcurrir
que es puerto seguro,
esta melancolía de los días
hermosos, de los días aciagos,
de los días en primera persona
del plural.
Decir te quiero:
no son mis labios quienes
lo dicen,
no son mis brazos quienes
te sujetan,
no son mis ojos quienes
te desnudan.
Decir después, fuera del pasado
y del futuro, ajeno al ahora
y a las sirenas,
al sabor amargo de la nieve,
a la alegría de la libertad
y la condena.
Háblame de esto y de lo otro,
háblame cerca de mi sangre,
háblame, donde una vez
se cruzaba el viento
con la esperanza de la llama.

Poema: 'El viajero'


La valía del ser humano no reside en la verdad, que uno posee o cree poseer, sino en el sincero esfuerzo que realiza para alcanzarla.
Gotthold Ephraim Lessing, Natán el sabio (1778-79)


En el primer verso la luz.
Tras la búsqueda,
¿qué nuevo silencio,
qué pautada lentitud
en el deshojarse del poema?

domingo, 20 de noviembre de 2016

Poema: 'El poema habla con su autor'


Se empeña el poema en ser original.
“Busca la extrañeza”, te dice.
“Anota un requiebro original,
cuenta las sílabas y las metáforas,
imagina que alguien me lee
y se admira sin entender nada,
absolutamente nada;
que hablen de ti y no de mí”, finaliza.
Yo cumplo como buen alumno.
Pienso, cuento con los dedos.
Como un alumno torpe,
elaboro un borrador;
lo leo en voz alta:
yo tampoco entiendo nada.
Resulta tan ajeno
que no es mío.
“Quítame estos zapatos,
que me aprietan”, le pido.
Miro de nuevo la lluvia,
mis dedos entumecidos,
las primeras canas en el cabello,
la arruga bella en el alma,
las palabras hermosas
que un día fueron.
Todas hablan de ti,
todas hablan de mí,
todas hablan
de lo que no está escrito y que,
sin saberlo, ya es.

Poema: 'El bodegón'


¿Qué te aguarda en la hora dulce
de la espera?
Abdiquemos de la ternura
y el esplendor dormido
de la carne,
renunciemos a la luz
y a la ceguera,
a los mundos soñados
del trampantojo:
la mosca que reposa
en un bodegón de Sánchez Cotán,
la fruta que desea
y es lejanía e ilusión,
una mano que acaricia
el puro sueño, tan hermoso,
de las manzanas, el fondo negro,
los limones tan vivos
y arrugados,
el plumaje de las aves tiernas.
Si todo es engaño e impostura,
si todo no es más que nada,
¿qué te aguarda en la hora dulce
de la espera?
Esta felicidad, esta melancolía,
tu cuerpo visto a la lejos,
ajeno, tu voz que no es tu voz,
tu alma adentro de la verdad
que no es ámbar ni diamante,
que no es luz ni poesía,
que no es temblor feraz
de la piedra, del molino,
de la sed que se llena de arena
en tus manos.
Cuando has perdido ya los mapas
y la calle no recoge el eco
de tus pasos,
¿qué te aguarda en la hora dulce,
desconocida,
tan amada,
de la espera?

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Poema: 'Aún no es de día'


Aún no es de día.
En la penumbra,
las formas pugnan
por dar sentido a su sombra:
la pecera, una horquilla del pelo,
estuche y cuadernos diseminados;
la guitarra en el rincón,
exámenes con la nota amarga
de la extrañeza,
bolígrafos verdes y rojos
y este insólito afán
que anota instantes,
horas perdidas,
versos olvidados;
la helada que colorea
mofletes infantiles
aquel día que era ahora
y fue futuro.
Aún no es de día,
aún no eres poema,
ímpetu inútil de lo que
no dice la sombra
y es verdad, y es belleza,
abierto a la vida
como esas ventanas
de par en par
y la primera brisa,
cuando el día cabalga
sobre el recuerdo,
que escribe una caricia
sobre tu voz,
ya agua detenida.

domingo, 9 de octubre de 2016

Poema: 'Mientras, la luz'


Esa foto que ya no es tuya,
estas manos ajenas,
cuerpo insomne
que recuerda las olas lejanas
y una luz temblando
en el roce de tu piel,
sombra adentro.
Este asombrarse sin razón
en la habitación amplia
de la tristeza
donde el poema ensancha
sus límites y adensa
su propia carne;
este caminar más lejos
en la ceguera,
este vivir en la sed
o en la derrota;
ese sonido ,
aquella tristeza que ya no
es la nuestra
como despojo de nieve.
Esta palabra
que empaña
el cristal de la memoria
para ser acantilado
o duna, cuerda tensada.
Este construirse en la firmeza
de este cuerpo frágil,
la última palabra de lo que somos.
Este ser como la luz,
ansia, cuerpo enamorado,
lo que se puede decir
en el espacio en blanco
de tu voz y su silencio.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Poema: 'Heráclito'


Este día, el mismo
y siempre nuevo;
esta voz, igual
y siempre distinta.
Este cuerpo,
estas manos,
estas tijeras,
esta luz que amplía
la misma luz,
siempre distinta,
siempre renovada
en el ahora
que eres tú y son
los otros.
Este ir hacia el este
pisando la misma
tierra,
el mismo arado
que arranca
la palabra y su rastrojo,
siempre deseo
de lo nuevo y lo antiguo.
El beso de ayer
y el de hoy en dos bocas
distintas sepultadas
en la misma máscara.

Poema: 'Ser'


Hay un gesto o sueño de duna,
piedra de sol
o agua escondida
bajo las hojas secas
de la nostalgia.
¿Qué eres, sin esta respiración
de lejana pesadumbre,
aliento de altas esferas
que permanece
en la búsqueda?
¿Qué eres, sino interrogación
agradecida en esta primera luz
que anida en tu boca?
¿Dónde está el hombre
ajeno a su mástil de soledad?
Comprender, no saber
de esta música
que anota en la estancia
su sed de eternidad.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Poema: 'Empezar de nuevo'



Cuando aún es de noche
y se resiste el gorrión
a cantar la nueva del día,
dame la mano y paseemos
sin pasado ni futuro,
atentos a este instante
en que somos luces fugaces
sobre el asfalto mojado
de la extrañeza.
Quizás, con la duda de la pisada
sobre el rastrojo,
aún desconozcas los amplios
límites de la sonrisa,
la sombra tenue del mismo
cuerpo desnudo,
los lunares cambiantes
de igual rostro ayer ajeno.
No es lo nuevo, sino la luz
que aquieta las arterias antiguas,
recorre calles sin tráfico,
se esconde en páginas arrancadas
de lo que fue revelación, furia,
delgada cinta que une
lo que fuiste con lo mutable.
Empezar de nuevo
cuando perdiste el camino
y solo cabe continuar.
Beber de la fuente de la alegría
aunque a veces su sabor
sea amargo.
Vivir, solo eso,
cuando aún es de noche.

sábado, 18 de junio de 2016

Poema: 'El mismo poema'


El mismo poema,
las manos distintas,
el conjuro extraño
de lo que nace y respira
en la ancha tarde de la memoria;
la mirada desde el fondo
lejanísimo del azogue,
ajeno al temblor de lo que
no tiene nombre, se eleva
y es cauce y amada forma
de lo no dicho.
La misma palabra, siempre
diferente tendida en otros labios,
igual que dos cuerpos que nunca
se aman de igual modo
en el aire tatuado del amanecer.

domingo, 29 de mayo de 2016

Poema: 'Esto no es una despedida'




Habéis reído.
Lo sé.
Habéis llegado lejos.
Habéis derrumbado torres
cuando vosotros no creíais
en vosotros.
Habéis descendido a los abismos
de un desengaño, solo eso,
en ocasiones.
Algunos, hasta habéis
copiado un tema de historia,
una ecuación como síntesis
de un mal día que no había
dónde demonios encajarlo.
Porque esto de hoy no es
una despedida, lo sé.
Porque habéis,
desde la impersonalidad
de la alegría,
desde esa pasiva refleja
que oculta vuestro gesto
como un tesoro escondido,
dado ejemplo:
el sentido de la maestría
si los discípulos superan al mentor.
Porque sois, sabedlo, mejores
que nosotros.
Y habéis amado,
y habéis reído,
y habéis sido vosotros, y no otros,
porque no se puede hacer otra cosa,
porque no se puede dejar de hacer
otra cosa.
Y habéis luchado,
partidarios de la felicidad,
bajo el timbre rasgado
de las ocho y treinta uno,
bajo el sonido de las carreras
y las mochilas humeantes
con demasiados
quehaceres pendientes.
Habitáis, todos, este presente
que no es sino la larga sombra
de un futuro saludo;
porque esto, sabedlo,
no es una despedida.
En el tiempo del amor imperfecto,
eso es todo lo que sé,
eso es todo lo que sabemos
de cada uno de vosotros.

jueves, 19 de mayo de 2016

Poema: 'Andreu'




En el principio, fue una llave inglesa:
apretar, desesperadamente,
todas las tuercas del alba,
atornillar un abrazo rezagado,
dormir a la intemperie de la amistad
con aquella pistola de silicona
bajo la almohada.
En el principio, fueron muchos finales:
la luz que no funciona,
el amor que a veces funciona,
la poesía que jamás funciona,
una zanja para enterrar viejos rencores
como cápsula del tiempo de lo que seremos.
En el principio, Andrés, entre libros,
cuentas y también otros principios,
mientras desapareces en busca
de un último presupuesto,
mientras tus pasos sujetan
la ilusión de un niño,
mientras voces inocentes susurran tu nombre
como una verdad que no se puede compartir,
querido Andrés, amantísimo Andrés,
déjame arrastrar mi sombra con tu herida
y cantar en jubilosa espera la danza
de una actualización del paquete firmware,
aquella rejilla rota en el Excel de la amistad,
y esta sonrisa de las ocho y diez
-siempre conoceré tus pasos-
en la puerta del instituto.
En el principio, aunque no te lo creas,
júbilo de las horas dormidas
en el rollo de papel continuo
-¿dónde está Andreu?-
donde, mucho tiempo después,
tu nombre será mucho más que
tu nombre: nuestra espera,
nuestra melancolía,
nuestra alegre condición de amigos
que solo quieren ser eso
para volver sencillamente,
urgentemente, inexorablemente,
al principio de todos los finales,
o a este final que es nuestro principio.

domingo, 15 de mayo de 2016

Poema: 'Lo que tú dices'



Lo que tú dices,
golpe a golpe,
sobre el teclado desgastado.
Lo que insinúas, sin decirlo,
en la hermosa compostura
de las flores silvestres.
Lo que tú ves, ahora,
sobre esa ventana
con vistas al ayer,
es suficiente,
es motivo de felicidad.
Lo que dices,
y lo que no,
solo existe en esta mañana
que te acaricia el rostro
y te susurra al oído
sus silencios.
Lo que tú dices,
y lo que no:
¿viento nuevo
que arrastra el solo
afán de nombrar?

viernes, 6 de mayo de 2016

Poema: 'Principio y fin'


En el primer verso,
aún no sabe qué será de él.
Se levanta y araña las sombras,
lee poemas anteriores,
no se resiste a abrir el último libro
que anda leyendo.
Sabe que es inútil.
En el segundo verso adivina una idea,
una palabra lleva a otra
como hilo de Ariadna.
Se imagina al Minotauro,
la terrible soledad del puñal
que hiende la carne,
la perspectiva del relato de Borges,
Asterión y la infinidad de puertas,
de habitaciones, de estancias.
Avanza el poema y busca otro sentido,
quizás por qué llueve hoy,
el detalle de una muchacha
pintarrajeando la mesa mientras
explicas algo, ya ni te acuerdas.
Te aproximas al último verso
y asientes: esto es la búsqueda.
Las primeras sombras de la noche,
el día de hoy que solo vuelve
en el verso quince,
el de ayer en el dieciocho,
el relato de Borges lo pensaste mañana,
hoy es el tiempo del futuro,
la semana pasada imaginarás
lo que es tu espejo.
Palabras rotas en admirable caos,
luces dispersas que beben
ahítas de luz
en los collados de la memoria,
bajo la cítara y el chelo.
El último poema que no deja
de ser el primero.
Y, así, mientras respiras.

miércoles, 6 de abril de 2016

Poema: 'Vieja amistad'



A mi amigo Jesús Ayuso



Te acercas y me cuentas su historia.
No le conocía. Jamás lo vi.
Me miras y me cuentas su vida,
una continuidad de derrotas,
fracasos, edificios nocturnos
de guardia, el tópico de la botella
y los perdedores.
Hablas de él, me acercas
su recuerdo oscuro como un regalo
de lo que fuimos:
el conocimiento tardío de su adopción,
el miedo a la verdadera identidad,
el teléfono ya apagado en las noches
de insomnio,
una sombra entre las sombras.
No lo conocía, nunca lo vi,
jamás me crucé con él
ni hablamos del amor ni de los libros.
Quizás vimos la misma lluvia,
igual serie de televisión,
animamos al mismo equipo de fútbol
con una cerveza en la mano.
Pesaba mucho, llevaba muy mala vida,
no se cuidaba nada, insistes,
y pasó lo que tenía que pasar.
Me miras y me cuentas su historia:
ha llegado tarde porque nunca
soñó con esto.
Y, a pesar de todo, hubo una razón
para la vida y la amistad.

viernes, 25 de marzo de 2016

Auschvitz-Birkenau, 20 de marzo


Una sola palabra, una sola,
vale para olvidar el dolor.
Hoy, 20 de marzo,
una brisa fría me trae
el rumor de los pájaros
y el olor a madera
de los barracones
fielmente reconstruidos.
Las cámaras fotográficas
de los turistas
captan el sosiego de la tarde
y el inicio de la primavera.
Banderas de Israel
envuelven cuerpos jóvenes
como sudarios sin fruto.
En el apeadero de Auschvitz-Birkenau
mis huellas se confuden
con otras de hace cuarenta,
cincuenta años.
Las suaves lomas despejan
un horizonte propicio al amor.
Una sola palabra basta,
una sola,
mientras observo una sudadera
de Nike sobre la que se dibuja
como producto del azar
un alambre de espino.
¿He venido aquí para ser hombre?
Una palabra sola,
la razón de ser,
lejos de la fuente de la tristeza.
Guías turísticos se explican
en inglés, en italiano, en alemán,
en español, en hebreo.
Las palabras, una sola,
cansadas como los cuerpos.
Es la hora de volver:
la primera foto de la primavera.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Poema: 'Ser e instante'



Ser e instante: tupido velo
de áspero silencio

Remedios Nieto Lorca

Ser e instante.
Esperanzadamente,
inequívocamente,
débil carne de mi carne
o alondra de verdad.
Buscas la raíz,
la línea de puntos
del inevitable trueno,
el espacio en blanco
entre tu voz y mi espera.
Repetidamente:
ser e instante,
ser o instante.
Simplemente, ser,
quizás solo eso.
Únicamente instante,
rotunda verdad,
vivir, vivir, vivir,
mientras llega abril.

sábado, 20 de febrero de 2016

Poema: 'Una joven repasa con sus dedos la vida'


Sus dedos repasan las líneas
del libro.
Un viernes cualquiera,
en la biblioteca.
Sus dedos repasan el pasado:
de la palabra a la carne,
de la carne a la ausencia.
Algo más puro que el dolor.
Sus dedos repasan la vida
lejos, remota claridad
en el pretil de la noche.
Sus dedos.
No hay timbre que calme el dolor.
Mis dedos entienden.
Mis palabras entienden
que no hay nada que entender.
Eso somos, tus dedos y los míos,
repasando ese libro misterioso
que se nos escapa.
Por eso, para no olvidarte,
escribo este poema
que también es tuyo.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Poema: 'Como tú'



Como agua de lluvia,
como vela apagada,
como espacio en blanco
entre dos versos,
como luz tenue en la noche,
como raíz amante
de lo que no se sostiene.
Como aire, solo como aire,
como aquella postal mojada
de aquella tarde, de aquel día,
de aquel año, de aquel viaje
juntos que no fue.
Como tú, después de tanto tiempo,
cuando aún buscas la verdad,
como estrella olvidada
o bolígrafo sin tinta
en el rincón oscuro de la memoria.
Como tú, agua de ayer,
pleno de tanta distancia,
aleteo suave de la razón,
simple temblor de la vida.
Como tú que defines los límites,
como tú, agua de lluvia,
mis dedos sin tocar tu rostro.
como amor sin verdad;
como torso desnudo que espera
el alma con un arañazo de sombra.
Como tú, que no eres
sino en ti mismo.
Como tú.

domingo, 31 de enero de 2016

Poema: 'Poema nudista'



Se fue quitando, una a una, las palabras:
primero, prescindió de los adjetivos
y la amada se convirtió
en sustantivo incontable.
Continuó con toda acción verbal,
y miraba la tarde
plácida desde la ventana del salón
esperando, feliz, sin saber por qué.
Pasó a olvidar la circunstancia
y los adverbios,
los abrazos y las subordinadas.
Enlazó sus manos obviando
las conjunciones,
habló de la esperanza
y la yuxtaposición,
de por qué, ahora mismo,
es veinticinco de enero,
de la concordancia de dos cuerpos
cuando solo se entienden en singular.
No quedó más que su estela
y este vocablo marcado de ceniza,
no quedó más que la cita a ciegas
del desamparo:
mientas me hablas, cuando pronuncias
mi nombre, deíxis sin referencia,
preposición o melancolía,
la distancia justa de la pausa,
lo dicho y lo no dicho
como túnica antigua
de la lengua que anhela tu boca.

lunes, 25 de enero de 2016

Poema: 'La mirada'



Se mira a sí mismo ajeno:
la nariz adusta,
las primeras canas que asoman,
el cráneo marcado por la intemperie,
los labios gruesos,
los ojos almendrados,
cegados por la luz.
Gira la cabeza ante el azogue:
¿soy yo?
Es el eco quien contesta,
la tenaz rutina de infantiles dedos
dibujando en el cristal
un símbolo ya olvidado.
Te susurra al oído una canción
antigua,
la dulce espera de la nieve,
los papeles que cubren la estancia,
el último timbre de la tarde.
Como círculos concéntricos,
después de la piedra
aún las ondas detienen la mirada.

viernes, 8 de enero de 2016

Poema: 'Impureza'



Le decían impuro,
vencedor en la causa de la derrota.
Sencillamente, sin sobresaltos,
esperaba la felicidad
como una nota al margen
de su biografía.
Desvestía los espejos
para matizar la intemperie;
su estética, un marcapáginas
de pequeños placeres
propensos al soliloquio.
Frente a lo que decía Machado,
no esperaba ver a Dios un día.
Nada extraordinaria,
después de todo,
la impureza.
Unas cuantas facturas por pagar
y una cuenta corriente
con exiguos ahorros
toda su literatura.
Aún hoy comprende
que no hay mejor poesía
que la máscara que ama,
frente al cristal,
su misma mentira.

miércoles, 6 de enero de 2016

Poema: 'Su letra no ha cambiado'


Su letra no ha cambiado.
Sí lo han hecho sus convicciones,
la manera de colocar la mesa,
la caminata solitaria al atardecer,
la forma de mirar a los ojos,
la seguridad de las afirmaciones
y el valor de la derrota.
Su letra no ha cambiado.
Sí lo han hecho la báscula
y los rencores,
las camisas de cuadros,
mis alumnos y los hijos de mis alumnos,
las siete maneras de mentir
y la única de amar
si no es con la mentira,
los años que no llegan
porque no acaban de irse.
Su letra no ha cambiado,
aquellos trazos que ensayaban
el argumento de la obra,
la misma de entonces,
la mano que la sostiene,
el temblor último de la certeza.

Poema: 'Miro a mi hija'


Mi hija duerme a mi lado.
Amor filial, eso dicen.
La miro y pienso las palabras,
me asomo a los diccionarios,
busco la tenue luz de enero
como prodigio que acaso traiga
un adjetivo, un sintagma acertado,
las hebras inciertas
del día humeante.
Miro a mi hija y me acuerdo
de Claudio Rodríguez:
No poseemos, miramos.
Olvidadas las fotografías,
los lápices mordidos,
los baúles del desván,
la letra incierta de los cuadernos
escolares,
ajeno al tiempo y al dolor,
miro a mi hija.

Poema: 'El aguafiestas'


Este friso de noche 
horizontal cruzándome la sien 

de parte a parte
            Remedios Nieto Lorca


Le llaman así, a secas:
el aguafiestas.
Se equivoca con los pantalones,
se equivoca con los zapatos,
se equivoca con el sentido
del viento y la ropa tendida
en los días de lluvia.
Hace de su torpeza
una religión de la derrota.
Se equivoca con las palabras,
con los charcos de hielo,
con el motor del coche
y el motor del poema,
con las comidas de familia
y los paseos a caballo,
con las cámaras de fotos
y los exámenes sorpresa
de aniversarios y natalicios.
Y, sin embargo,
tiene un paraguas hermoso
que abre los días de sol,
unos zapatos de gamuza
que asoman a la ventana
el día de Reyes,
una esperanza sin sentido
en la hermosura del cielo encapotado
que apunta con sus dedos
la certeza de la nieve.
El aguafiestas, eso dije.
Aún lo estoy buscando
no demasiado lejos
de los trozos de galletas,
los bombones mordidos,
el vaso de leche;
los labios aún marcados
por la noche y sus misterios.