jueves, 19 de mayo de 2016

Poema: 'Andreu'




En el principio, fue una llave inglesa:
apretar, desesperadamente,
todas las tuercas del alba,
atornillar un abrazo rezagado,
dormir a la intemperie de la amistad
con aquella pistola de silicona
bajo la almohada.
En el principio, fueron muchos finales:
la luz que no funciona,
el amor que a veces funciona,
la poesía que jamás funciona,
una zanja para enterrar viejos rencores
como cápsula del tiempo de lo que seremos.
En el principio, Andrés, entre libros,
cuentas y también otros principios,
mientras desapareces en busca
de un último presupuesto,
mientras tus pasos sujetan
la ilusión de un niño,
mientras voces inocentes susurran tu nombre
como una verdad que no se puede compartir,
querido Andrés, amantísimo Andrés,
déjame arrastrar mi sombra con tu herida
y cantar en jubilosa espera la danza
de una actualización del paquete firmware,
aquella rejilla rota en el Excel de la amistad,
y esta sonrisa de las ocho y diez
-siempre conoceré tus pasos-
en la puerta del instituto.
En el principio, aunque no te lo creas,
júbilo de las horas dormidas
en el rollo de papel continuo
-¿dónde está Andreu?-
donde, mucho tiempo después,
tu nombre será mucho más que
tu nombre: nuestra espera,
nuestra melancolía,
nuestra alegre condición de amigos
que solo quieren ser eso
para volver sencillamente,
urgentemente, inexorablemente,
al principio de todos los finales,
o a este final que es nuestro principio.

6 comentarios:

  1. Sobresaliente, Ismael, este poema tuyo, por cuanto cuentas, cómo lo cuentas y lo que representa: la figura de alguien que si hacer ruido, son todos los ruidos en un río de murmullos de aguas útiles y pacíficas. Creo saber de Andrés antes que tú (lo creo. A lo mejor me equivoco). Corrían los años noventa - fíjate: el siglo pasado - en el Colegio Público Ntra. Sera. del Rosario. Él dirigía el Centro. Yo, sólo ayudaba en el comedor: cuidaba de que los chicos comieran bien, les enseñaba a hacerlo correctamente (pelar fruta entre otras muchas cosas), les ayudaba a preparar algún examen de por la tarde, y les entretenía en el patio hasta la hora de entrada a clase. Una bellísima persona, nuestro querido Andrés.

    Enhorabuena y un abrazo.

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  2. Muchas gracias, como siempre, por tus palabras. Andrés se merece esto y mucho más, sin duda es una persona -y un profe- excepcional. A final de curso se nos jubila y le echaremos mucho, muchísimo de menos. Cómo pasa el tiempo, ¿verdad?
    Un abrazo

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  3. Qué bonito Ismael...que gusto cuando l gente te quiere y se toma el esfuerzo de decírtelo por escrito...para nunca se borre...
    Sin duda le echaremos mucho de menos .
    Un abrazo

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  4. Claro que sí, Ana, le echaremos mucho de menos. Nos quedará el recuerdo de su buen hacer y su ejemplo constante. Un abrazo

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