domingo, 20 de noviembre de 2016

Poema: 'El poema habla con su autor'


Se empeña el poema en ser original.
“Busca la extrañeza”, te dice.
“Anota un requiebro original,
cuenta las sílabas y las metáforas,
imagina que alguien me lee
y se admira sin entender nada,
absolutamente nada;
que hablen de ti y no de mí”, finaliza.
Yo cumplo como buen alumno.
Pienso, cuento con los dedos.
Como un alumno torpe,
elaboro un borrador;
lo leo en voz alta:
yo tampoco entiendo nada.
Resulta tan ajeno
que no es mío.
“Quítame estos zapatos,
que me aprietan”, le pido.
Miro de nuevo la lluvia,
mis dedos entumecidos,
las primeras canas en el cabello,
la arruga bella en el alma,
las palabras hermosas
que un día fueron.
Todas hablan de ti,
todas hablan de mí,
todas hablan
de lo que no está escrito y que,
sin saberlo, ya es.

Poema: 'El bodegón'


¿Qué te aguarda en la hora dulce
de la espera?
Abdiquemos de la ternura
y el esplendor dormido
de la carne,
renunciemos a la luz
y a la ceguera,
a los mundos soñados
del trampantojo:
la mosca que reposa
en un bodegón de Sánchez Cotán,
la fruta que desea
y es lejanía e ilusión,
una mano que acaricia
el puro sueño, tan hermoso,
de las manzanas, el fondo negro,
los limones tan vivos
y arrugados,
el plumaje de las aves tiernas.
Si todo es engaño e impostura,
si todo no es más que nada,
¿qué te aguarda en la hora dulce
de la espera?
Esta felicidad, esta melancolía,
tu cuerpo visto a la lejos,
ajeno, tu voz que no es tu voz,
tu alma adentro de la verdad
que no es ámbar ni diamante,
que no es luz ni poesía,
que no es temblor feraz
de la piedra, del molino,
de la sed que se llena de arena
en tus manos.
Cuando has perdido ya los mapas
y la calle no recoge el eco
de tus pasos,
¿qué te aguarda en la hora dulce,
desconocida,
tan amada,
de la espera?

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Poema: 'Aún no es de día'


Aún no es de día.
En la penumbra,
las formas pugnan
por dar sentido a su sombra:
la pecera, una horquilla del pelo,
estuche y cuadernos diseminados;
la guitarra en el rincón,
exámenes con la nota amarga
de la extrañeza,
bolígrafos verdes y rojos
y este insólito afán
que anota instantes,
horas perdidas,
versos olvidados;
la helada que colorea
mofletes infantiles
aquel día que era ahora
y fue futuro.
Aún no es de día,
aún no eres poema,
ímpetu inútil de lo que
no dice la sombra
y es verdad, y es belleza,
abierto a la vida
como esas ventanas
de par en par
y la primera brisa,
cuando el día cabalga
sobre el recuerdo,
que escribe una caricia
sobre tu voz,
ya agua detenida.