sábado, 18 de junio de 2016

Poema: 'El mismo poema'


El mismo poema,
las manos distintas,
el conjuro extraño
de lo que nace y respira
en la ancha tarde de la memoria;
la mirada desde el fondo
lejanísimo del azogue,
ajeno al temblor de lo que
no tiene nombre, se eleva
y es cauce y amada forma
de lo no dicho.
La misma palabra, siempre
diferente tendida en otros labios,
igual que dos cuerpos que nunca
se aman de igual modo
en el aire tatuado del amanecer.

domingo, 29 de mayo de 2016

Poema: 'Esto no es una despedida'




Habéis reído.
Lo sé.
Habéis llegado lejos.
Habéis derrumbado torres
cuando vosotros no creíais
en vosotros.
Habéis descendido a los abismos
de un desengaño, solo eso,
en ocasiones.
Algunos, hasta habéis
copiado un tema de historia,
una ecuación como síntesis
de un mal día que no había
dónde demonios encajarlo.
Porque esto de hoy no es
una despedida, lo sé.
Porque habéis,
desde la impersonalidad
de la alegría,
desde esa pasiva refleja
que oculta vuestro gesto
como un tesoro escondido,
dado ejemplo:
el sentido de la maestría
si los discípulos superan al mentor.
Porque sois, sabedlo, mejores
que nosotros.
Y habéis amado,
y habéis reído,
y habéis sido vosotros, y no otros,
porque no se puede hacer otra cosa,
porque no se puede dejar de hacer
otra cosa.
Y habéis luchado,
partidarios de la felicidad,
bajo el timbre rasgado
de las ocho y treinta uno,
bajo el sonido de las carreras
y las mochilas humeantes
con demasiados
quehaceres pendientes.
Habitáis, todos, este presente
que no es sino la larga sombra
de un futuro saludo;
porque esto, sabedlo,
no es una despedida.
En el tiempo del amor imperfecto,
eso es todo lo que sé,
eso es todo lo que sabemos
de cada uno de vosotros.

jueves, 19 de mayo de 2016

Poema: 'Andreu'




En el principio, fue una llave inglesa:
apretar, desesperadamente,
todas las tuercas del alba,
atornillar un abrazo rezagado,
dormir a la intemperie de la amistad
con aquella pistola de silicona
bajo la almohada.
En el principio, fueron muchos finales:
la luz que no funciona,
el amor que a veces funciona,
la poesía que jamás funciona,
una zanja para enterrar viejos rencores
como cápsula del tiempo de lo que seremos.
En el principio, Andrés, entre libros,
cuentas y también otros principios,
mientras desapareces en busca
de un último presupuesto,
mientras tus pasos sujetan
la ilusión de un niño,
mientras voces inocentes susurran tu nombre
como una verdad que no se puede compartir,
querido Andrés, amantísimo Andrés,
déjame arrastrar mi sombra con tu herida
y cantar en jubilosa espera la danza
de una actualización del paquete firmware,
aquella rejilla rota en el Excel de la amistad,
y esta sonrisa de las ocho y diez
-siempre conoceré tus pasos-
en la puerta del instituto.
En el principio, aunque no te lo creas,
júbilo de las horas dormidas
en el rollo de papel continuo
-¿dónde está Andreu?-
donde, mucho tiempo después,
tu nombre será mucho más que
tu nombre: nuestra espera,
nuestra melancolía,
nuestra alegre condición de amigos
que solo quieren ser eso
para volver sencillamente,
urgentemente, inexorablemente,
al principio de todos los finales,
o a este final que es nuestro principio.

domingo, 15 de mayo de 2016

Poema: 'Lo que tú dices'



Lo que tú dices,
golpe a golpe,
sobre el teclado desgastado.
Lo que insinúas, sin decirlo,
en la hermosa compostura
de las flores silvestres.
Lo que tú ves, ahora,
sobre esa ventana
con vistas al ayer,
es suficiente,
es motivo de felicidad.
Lo que dices,
y lo que no,
solo existe en esta mañana
que te acaricia el rostro
y te susurra al oído
sus silencios.
Lo que tú dices,
y lo que no:
¿viento nuevo
que arrastra el solo
afán de nombrar?

viernes, 6 de mayo de 2016

Poema: 'Principio y fin'


En el primer verso,
aún no sabe qué será de él.
Se levanta y araña las sombras,
lee poemas anteriores,
no se resiste a abrir el último libro
que anda leyendo.
Sabe que es inútil.
En el segundo verso adivina una idea,
una palabra lleva a otra
como hilo de Ariadna.
Se imagina al Minotauro,
la terrible soledad del puñal
que hiende la carne,
la perspectiva del relato de Borges,
Asterión y la infinidad de puertas,
de habitaciones, de estancias.
Avanza el poema y busca otro sentido,
quizás por qué llueve hoy,
el detalle de una muchacha
pintarrajeando la mesa mientras
explicas algo, ya ni te acuerdas.
Te aproximas al último verso
y asientes: esto es la búsqueda.
Las primeras sombras de la noche,
el día de hoy que solo vuelve
en el verso quince,
el de ayer en el dieciocho,
el relato de Borges lo pensaste mañana,
hoy es el tiempo del futuro,
la semana pasada imaginarás
lo que es tu espejo.
Palabras rotas en admirable caos,
luces dispersas que beben
ahítas de luz
en los collados de la memoria,
bajo la cítara y el chelo.
El último poema que no deja
de ser el primero.
Y, así, mientras respiras.

miércoles, 6 de abril de 2016

Poema: 'Vieja amistad'



A mi amigo Jesús Ayuso



Te acercas y me cuentas su historia.
No le conocía. Jamás lo vi.
Me miras y me cuentas su vida,
una continuidad de derrotas,
fracasos, edificios nocturnos
de guardia, el tópico de la botella
y los perdedores.
Hablas de él, me acercas
su recuerdo oscuro como un regalo
de lo que fuimos:
el conocimiento tardío de su adopción,
el miedo a la verdadera identidad,
el teléfono ya apagado en las noches
de insomnio,
una sombra entre las sombras.
No lo conocía, nunca lo vi,
jamás me crucé con él
ni hablamos del amor ni de los libros.
Quizás vimos la misma lluvia,
igual serie de televisión,
animamos al mismo equipo de fútbol
con una cerveza en la mano.
Pesaba mucho, llevaba muy mala vida,
no se cuidaba nada, insistes,
y pasó lo que tenía que pasar.
Me miras y me cuentas su historia:
ha llegado tarde porque nunca
soñó con esto.
Y, a pesar de todo, hubo una razón
para la vida y la amistad.

viernes, 25 de marzo de 2016

Auschvitz-Birkenau, 20 de marzo


Una sola palabra, una sola,
vale para olvidar el dolor.
Hoy, 20 de marzo,
una brisa fría me trae
el rumor de los pájaros
y el olor a madera
de los barracones
fielmente reconstruidos.
Las cámaras fotográficas
de los turistas
captan el sosiego de la tarde
y el inicio de la primavera.
Banderas de Israel
envuelven cuerpos jóvenes
como sudarios sin fruto.
En el apeadero de Auschvitz-Birkenau
mis huellas se confuden
con otras de hace cuarenta,
cincuenta años.
Las suaves lomas despejan
un horizonte propicio al amor.
Una sola palabra basta,
una sola,
mientras observo una sudadera
de Nike sobre la que se dibuja
como producto del azar
un alambre de espino.
¿He venido aquí para ser hombre?
Una palabra sola,
la razón de ser,
lejos de la fuente de la tristeza.
Guías turísticos se explican
en inglés, en italiano, en alemán,
en español, en hebreo.
Las palabras, una sola,
cansadas como los cuerpos.
Es la hora de volver:
la primera foto de la primavera.