en la clepsidra del aire insomne,
bajo la noche de las palabras,
eres tu imagen, no ya tú,
que reta en silencio
como alma destilada
o yunque aherrojado
-acaso el tiempo-
de tantos amaneceres.
Mis cosas, mis lecturas, mis poemas, mis relatos, mis libros. Perdonen la inmodestia