martes, 27 de noviembre de 2012

Poema: 'Frío'

Hace frío, mucho frío.
Las muchachas se ejercitan
al son de El lago de los cisnes.
Es la música una voluta de humo
que calienta el alma,
una alhaja de amaneceres dispersos,
un esguince del naciente día
con todas sus promesas
de primavera.

Hace frío, mucho frío.
Le has dado la mano.
dice ser padre de dos niños.
Les han cortado la luz,
ya no tienen agua caliente,
nada para comer.
¿En qué cama dormirán a estas horas?
¿En qué columpio sus sueños?

Hace frío, mucho frío.
Le has dado la mano,
fría como una derrota,
con la voz dulce de un país
ajeno.
Quizás no sea más que una pesadilla.
Las hojas rotas de los exámenes
cubriendo el suelo del otoño.
Mi hija descalza en clase
de música.

Hace frío, mucho frío.
Tenemos que hacer algo.
Una asamblea bajo la lluvia,
un crisol de manos firmes,
un recibo del gas
reclamando deudas pendientes.
El hombre se esfuerza en ser
hombre,
pero hace frío, mucho frío.
Suena un triángulo en clase,
es hora de ponerse el jersey.

Hace frío, mucho frío.
Quisiera decírtelo,
pero no puedo.
Luces apagadas,
una sonrisa hurtada
al perfil del deseo.
Abrigados,
tiritando,
sin poder cambiar el mundo,
hace frío, mucho frío.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad

El pasado 23 de noviembre, tuve el honor de participar, junto al colectivo de Autores Locales de Valdemoro, al que pertenezco, en el Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad, en el que muchos escritores de la localidad y el mismo público asistente leyeron textos propios y ajenos que convirtieron el acto en un emotivo encuentro de letraheridos. A continuación reproduzco el pequeño discurso que pronuncié al inicio del evento.

La palabra, hoy, ahora, siempre: un acto revolucionario. Defender la palabra es defender la verdad, su totalidad preñada de verdad. Como decía Machado:

¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. 
La tuya, guárdatela. 

Defender la palabra es defender al hombre. Como defendía Blas de Otero, Pido la paz y la palabra. La comunión de los hombres, mirar a los ojos de nuestros semejantes, solo puede entenderse con una explicación: el calor de las palabras.

Defender la palabra es morder el hueso de la realidad y de la materia. Los antiguos, con Platón y Aristóteles a la cabeza, discutieron y hasta se dieron zurriagazos sobre si los nombres provenían de las cosas, o aquel era pura convención entre los hombres. El móvil de la poesía, en gran parte de la segunda mitad del siglo XX, ha pretendido seguir la máxima de Juan Ramón, en un verso ya conocido: ‘Intelijencia', dame el nombre exacto de las cosas. La palabra sustituyendo a la cosa, la palabra convirtiéndose en la misma realidad; los poetas transformados en un Dios creador.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Poema: 'Un chelo en manos de mi hija'


Acaricias la crin del aire
como el arco dormido de la voz
del hombre.
Tus manos tocan las cuerdas,
el sonido en donoso esfuerzo
de penumbra y cristal.
La noche llena de espejos
mientras tocas. Lo abrazas.
Desconoces su secreto
como un amante desconoce
la carne triste de otro.
Eso nos basta para saber
que es verdad,
fiebre y arena,
temblor de agua en el cauce seco,
un chelo en manos de mi hija.
Retumba el frío descoyuntado,
cabalga despacio el inerme sonido.
Entre tú y yo
arena en los ojos,
lluvia delgada de la tristeza,
tan firme la nota ronca,
tan grave el sol
de tus dedos lastimados.
Fue ayer, recuérdalo.
Ajenos a ti y a mí,
confundidos
a la espera del silencio
y su sombra.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Poema: 'Me leen las palabras'


Me leen las palabras,
me pellizcan inquietas,
nerviosas, tristes,
con los dedos mordidos,
aún insomnes;
me hacen,
me erigen en soledad,
me zarandean,
me leen del revés,
me dicen que soy un libro
malo, prescindible,
sin otro propósito
que emparejar adobes
pobremente dispuestos,
como un tiempo sin tino
y sin presente,
como una piedra caída
en el agua,
como una mano de niño
que solo quiere ser mano
de niño.

Me leen las palabras,
me pellizcan y se ríen de mí.
Me dicen que no es verdad
que yo escriba,
me dicen que no es verdad
que yo ame,
me dicen que no es verdad
que exista una verdad.

Me leen las palabras,
me leen todos los libros
que no he leído,
me lee la helada,
los signos en su cifra
ignota.
Caracol o promesa,
bajo los tomos aún dormidos,
no eres más que página
en blanco,
adarve de la ceguera,
xilófono que ha perdido el eco,
dos palabras que se leen
en su extrañeza,
conjuro y candil
apagado del misterio.

Me leen las palabras.
Por mucho que quieras escribir,
no lo olvides:
son ellas las que se lavan
las manos,
las que se miran en el espejo,
las que dan un beso a tus hijas,
a tu mujer, por la mañana;
quienes ahora las miran con pudor
cuando parece demasiado tarde
para dormir.

Te leen.
Una vez lo soñaste.
Clamor de espigas apagadas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Poema: 'Tus manos, siempre tus manos'


Ahora, bajo el crisol de la noche,
un nombre tiembla en mis labios,
una luciérnaga de cristal y de sueño,
el apéndice de una derrota.
Solo, bajo la luminaria
de todas las mentiras,
para estar más cerca de ti,
para abrazarte más cerca de ti,
azogues mudos,
un lápiz mojado en la boca,
más allá del centro y su hueco,
más allá del hueco y su sombra,
más allá de la sombra y su contorno
de alfileres húmedos.

Adentro, en el punto mismo
donde todo se desvanece,
mientras soy, desconociéndote,
y no palpo sino el arado y su escombro,
el perfil del aire,
tu tierra fría arañada
en amaneceres sin dedal.

Te recuerdo ahora, padre,
te veo tras las lianas de este presente
que desconoce la mano y su reja,
el carro y la estirpe,
la hoz y el hierro oxidado.
Los ojos lluviosos,
el campo nívea espera.
Tus manos, siempre tus manos,
desnudando la helada.
Tus manos, siempre tus manos,
el rumor de aquella caracola
que enhebra esta luz detenida,
este duelo sin rostro,
esta ausencia por desasirte
de la campana y su melena.
Tus manos. Siempre.
Tus manos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Lecturas: 'Hamburguesas', de Fernando Martín Pescador


Retrato de la sociedad estadounidense desde abajo, de lo ínfimo a lo más ínfimo, a través de la mirada de un profesor de español -trasunto del autor-. Novela admirable por el pulso atemperado de la narración, de ritmo rápido, sintaxis delgada, ironía distanciada, compasión cervantina. Estructura de plano-secuencia. Flashes que recuerdan al mensaje publicitario. Frases destiladas hasta eliminar cualquier adjetivo superfluo. El autor, un paso atrás para atisbar el ridículo del drama. Perdonen la tristeza. Las clases sociales, los profesores, las envidias, las pesadumbres, los fracasos, las rutinas, las castas. Darwin en el siglo XXI. El éxito de todos los fracasos. La prosa, ¿o todo es una greguería? Literatura posmoderna para hablar de la posmodernidad. Los dioses han caído. Ni las hamburguesas llevan ketchup. Que pase el siguiente.


Poema: 'Breve apunte de un poema'


No soy nada sin tu mano de nieve,
sin tu voz que acuna las alondras,
sin la estrella distante de un verso quebrado.

No soy nada sin el tiempo de la derrota,
sin las palabras dormidas de espanto,
sin el amanecer roto de un nuevo día.

No soy nada sin la palabra preñada de verdad,
sin las manos manchadas de verdad,
sin el recuerdo poblado de verdad
no soy nada.

Tú y yo juntos, a pesar de las mentiras,
caminando por la misma calle de la tristeza,
Ojal de instantes derramados,
hacha apagada en su misterio,
dos palabras juntas, no más.
Lo demás, sobra.

martes, 6 de noviembre de 2012

Entrevista en 'Otros acentos', de Radio 5.

El pasado día 6 de noviembre tuve el honor de ser entrevistado en el programa Otros acentos, conducido por la periodista Mavi Aldana, acerca de mis dos novelas publicadas, Algún día y La hija de la lluvia, y de mi labor docente como profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Villa de Valdemoro. Por si tenéis interés, os dejo el enlace al podcast del programa (mi intervención aparece a partir del minuto 29).